"Ser padre es ser raíz, ser origen": José Luis García

"Agarra a la esperanza porque ésta se sabe ir", le dice doña Natividad Aparicio Prudente al artista, en su visita a Rosario Nuevo Tezoatlán, hace dos años, en 2017.

En el silencio y desde una etapa en la que el aislamiento le permite escuchar su propia voz, el artista mixteco José Luis García (1955, Oaxaca) asegura que en toda búsqueda, quien busca tiene que recurrir a las fuentes, llegar a ellas para poder abrevar y cuando, por alguna razón, ni siquiera hay rastros, hay que olfatear dónde estos pudieran estar para encontrarse. Al hablar de la paternidad, el ceramista y muralista no puede dejar de lado sus propias raíces.

-¿Cómo ha sido para ti la paternidad en tu proceso creativo?

-Es volver al origen de las cosas que uno busca y ese origen son los padres, nuestras raíces. Qué somos nosotros, los hombres, ahora, sino el resultado de aquellos hombres; esto nos lleva a otras cosas más: un hombre se va haciendo de su propia vida, pero creo que los valores siempre nos los dijeron; en uno está qué toma de ellos y en cada hombre está lo que puede tomar para hacer su vida.

-Tu trabajo tiene una carga energética, hay metáforas en tu obra, ¿cómo has construido esta relación respecto a la paternidad?

-Por mi parte, en lo creativo, siempre he buscado esos símbolos. El espíritu que guardan esos símbolos, la imagen de los padres. Mira, lo que yo veo es que en los montes -al menos de aquí, de la Mixteca- hay rastros de que vivió gente y es que la sabiduría ha estado ahí siempre. ¿Y qué tenemos que hacer? Pues ir a buscarla. ¿Y dónde está? Pues ese es el chiste: descubrirlo. Muchas veces esas cosas están dentro de uno. Para encontrarlas tenemos que valernos mucho, al menos en mi caso, del silencio y la soledad.

-¿Hay otras maneras?

No hay otra manera, uno no puede estar hablando con cinco personas al mismo tiempo y sentir que con las cinco estás teniendo una magnífica conversación. Por mi parte, me tengo que dirigir a una sola cosa. Para mí, el hacer una pieza de cerámica, el pintar una escultura o una piedra necesita de toda mi energía, mi espíritu y mis emociones. El momento presente. El proceso del silencio.

-¿Cómo ha sido tu papel de padre con tus propios hijos?

-Yo me dije a mí mismo cuando era niño: Nunca voy a gritar a mis hijos y tampoco usaré palabras altisonantes. No quise eso porque yo viví eso. Y no lo he hecho. Cuando algo no va bien, he procurado platicar mucho con mis hijos. Para mí, un hijo es como una obra. A mi edad, no sé por qué relaciono lo que hago, con los hijos. Cuando tienes un hijo o hija, tú tienes que inyectarle algo al espíritu que tú quieres que sea, así como a tus piezas.

-Has dicho que tú elegiste a tus figuras paternas, a tus padres putativos, ¿cómo fue?

-Aunque tuve a los dos, a mi padre y a mi madre, mi madre fue todo para mí, con ella me entendía mucho. Y sobre mi padre, yo decía que no me hubiera gustado convertirme en un padre como él; por consiguiente, como la sabiduría no la encontré en él, la busqué y encontré en otros. Un padre que adopté fue John Paddock y otro: el maestro Arturo García Bustos, a quien le debo mucho, por ejemplo, el ser artista; él me enseñó muchas cosas de la vida del arte. Para mí, ellos dos son mis padres putativos; a esos padres me los elegí yo.

José Luis García es padre de cuatro, de dos hijas y dos hijos, tiene cuatro nietos y un bisnieto. Sus días por ahora los dedica en cuerpo y alma a la creación. Recientemente restauró el mural que en 2002 elaboró para la Academia de Beisbol Alfredo Harp Helú de San Bartolo Coyotepec. También es autor de los dos murales que se encuentran dentro del estadio de Los Diablos Rojos de México.

Al finalizar la entrevista, cierra así la llamada telefónica desde su natal Huajuapan de León: "Uno tiene que ir buscando la sabiduría y a veces, la voluntad".