Renuevan hábitos de paternidad en Oaxaca

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

En estos tiempos, es común ver a los padres más involucrados en la crianza de sus hijos

Lazos familiares más afectivos, una actuación más abierta ante la sociedad e incluso una vida más saludable, llegan a ser el resultado de las nuevas masculinidades en el ejercicio de la paternidad.

La masculinidad, explica Guillermo Arana Santos, psicólogo y colaborador en el Centro de Estudios sobre Género en la asociación Mano Vuelta, "no es un término nuevo; la masculinidad es la forma en la que un hombre se vive siendo hombre, la forma en la que se construye y sus referentes a partir de los cuáles comienza a orientar su comportamiento para relacionarse en la vida cotidiana".

Así, hablar de nuevas masculinidades en el ejercicio de la paternidad es referirse a una manera diferente de ejercer la relación e involucrarse en la crianza de hijos e hijas.

Actualmente, la relación prevalente es limitada porque la masculinidad predominante no permite al hombre ejercer la paternidad de manera plena y responsable. “De pronto prevalecen las creencias de que el hombre que se encarga o involucra en la crianza es mandilón, eso le pesa y lo evita porque en el sistema de creencias actual es cuestionar su hombría”.

Arana Santos indicó que la serie de creencias, pensamientos y formas de vivirse como hombre actualmente, son las que sostienen un modelo de masculinidad machista, impositiva y violenta. Basta, dijo, con preguntarse ¿cuál es la relación que vivimos con nuestro padre en la niñez? para darse cuenta que en la mayoría de los casos hubo comunicación limitada.

“Dentro de este mismo sistema de creencias es lo que vivimos los hombres todos los días, tenemos que vivir demostrando que somos hombres de verdad, que tenemos que ser violentos, resolver los conflictos con violencia, ser impositivo”, expuso.

El especialista en temas de género indicó que el punto de apoyo para avanzar hacia una nueva masculinidad en la paternidad, es colocar en primer término a los hijos e hijas por sobre las críticas que pueda llegar a recibir por ser afectivo.

De manera personal, en cada hombre también hay un impacto inclusive para tener una vida más sana. “El afecto es una emoción que a los hombres le ha sido truncada, eso hace que las relaciones afectivas queden suprimidas. La función del afecto es el cuidado. Cuidamos aquello a lo que le tenemos afecto, si tengo afecto por mi trabajo lo cuido, si tengo afecto por mí mismo, me cuido y me procuro. Cuando un nueva masculinidad me permiten romper una serie de esquemas me permiten vivir de una forma emocional diferente”, declaró.