Infancia, la pobreza no es un juego

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Población Canica: niños apoyados para dejar el trabajo infantil

La estatura de su edad apenas dejaba asomar una densa y negra cabellera detrás del mostrador de la carnicería. Fue directo -¿Podría darme trabajo?- cuestionó. -¿Sólo quieres aprender o ganar dinero?- ¡Pues ganar dinero! 

Recientemente cumplió dos años de laborar en el mismo negocio, y Jesús apenas ha cumplido 11 años de edad. El contexto social en el que vive el menor es similar al de otros 168 mil 535 niñas, niños y adolescentes que se estima están inmersos en el trabajo infantil en Oaxaca.

Cuando el sol todavía no calienta, a las ocho horas en punto, Jesús sale de casa y se dirige al mercado. “hago mandados, voy a dejar carne”. Cuando no hay clases, la jornada laboral se extiende hasta pasadas las 18:00 horas. En sábado, la labor la lleva a cabo sobre un camellón, toreando carros. 

Pobreza y trabajo infantil

Rafael Bucio, presidente del Centro de Apoyo al Niño de la Calle en Oaxaca (Canica), asociación que trabaja con una población fluctuante entre 150 y 300 niños que laboran en condición de calle, explica que este fenómeno social ha crecido a la par del índice de pobreza en la entidad.

“Las niñas y los niños completan el ingreso de las familias. Muchas veces, incluso cuando son niños pequeños y carecen de la posibilidad de trabajar, no hay otra alternativa más que acompañar el trabajo de la familia, en cuanto les es posible empiezan a realizar actividades que les permiten llevar un ingreso a la casa. Muchas veces es como una cuestión como de una organización familiar, que de manera solidaria, sin otras opciones, están en la calle trabajado. Otra situación, por su puesto, es el tráfico humano y explotación infantil ligada a la delincuencia organizada”, sostuvo.

Cuando a Jesús, quien asegura no tener afición por las caricaturas y pero sí por los deportes, se le pregunta si le gusta trabajar, de inmediato contesta afirmativamente. Sus razones afectivas reflejan la necesidad económica. “Siento que ayudo a mi mamá”.

Cambiar el trabajo por el estudio

- ¿Eres bueno para las matemáticas?

- Pues más o menos

- ¿Trabajas?

- Ummm, ya no, bueno, los lunes y sábado 

- ¿A qué edad iniciaste?

 - A los nueve

- ¿Y qué has comprado con tu dinero?

Lo ahorré, se lo di a mi mamá, eso utilizó para inscribirme en la escuela. - Poco a poco, a través del trabajo con Canica, Jesús comenzó a reducir horas de trabajo para dedicarlas al estudio y recreación, elementos fundamentales en su desarrollo.

La necesidad de ingresos en el hogar y los deseos de ayudar en los gastos, son las principales razones que ofrecen los niños sobre la presencia en actividades laborales, señalan datos compilados por la Dirección General de Población de Oaxaca (Digepo).

Importante aporte económico

De acuerdo a su experiencia en Canica, Carolina Velasco Estrada, integrante de la asociación, señala que en la mayoría de los casos el trabajo infantil es el que aporta más del 50 por ciento del ingreso familiar. Las labores que desempeñan van desde cargadores en el Mercado de abasto, en cruceros vehiculares limpiando parabrisas o vendiendo algún producto o haciendo malabares

En Oaxaca hay alrededor de 168 mil 535 niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil, de los cuales 101 mil 904 son niños y 66 mil 631 son niñas. Lo que representa el 16.0 por cientodel total de la población de 5 a 17 años; de esta manera, Oaxaca ocupa el sexto lugar a nivel nacional con mayor número de población infantil laborando.

Lo anterior, agregó Rafael Buccio, “evidentemente una de las cuestiones que ponen en riesgo el sano desarrollo de la niñez es la necesidad que por diferentes factores que los orilla u obliga a desarrollar actividades que no son propias para su sano desarrollo”.

Irma, el trabajo agrícola

Cuando la densa nube de humo se extendía entre los sembradíos de tomate, Irma sabía que tenía que correr lejos. El griterío de niñas y niños huyendo de la fumigación era como un juego. 

Ella tenía doce años la primera vez que llegó junto con su familia a trabajar a los campos agrícolas de San Quintín, en Baja California, muy lejos de su tierra. Junto con ella, al menos otros 30 niños laboraban más allá del cansancio. 

Irma es una madre de familia que forma parte de la población atendida por Canica. Tiene dos hijas y un hijo a quienes, por necesidad, llevaba diariamente a su punto de trabajo en la venta de cebollas en el mercado de abasto.

“Cuando recuerdo lo que pasé me digo a mí misma, No, no los voy a poner a trabajar, quiero que estudien, que sean algo en su vida. A veces, por necesidad los llevaba conmigo, no tenía con quien dejarlos. Y sí, estaban expuestos a todo, a que se los robaran, a que se lastimaran; en una ocasión, cuando mi nena aún estaba chiquita se me cayó de unas cajas en donde la había puesto para que no se mojara”. 

Durante el 2017, la población infantil oaxaqueña que trabajaba se dedicó en un 54 por ciento al sector primario, los cuales se emplearon principalmente en actividades como agricultura, ganadería, pesca y minería. El 26.4 por ciento se dedicó al sector terciario en actividades como el turismo, comercio,transporte, etc. Y un 18.6 por ciento se empleó en el sector secundario que se refiere a actividades como la industria y la construcción.