"Nosotros no venimos a chingar aquí"

Decenas de migrantes centroamericanos arriban diariamente al albergue Hermanos en el Camino, situado en Ciudad Ixtepec

CIUDAD IXTEPEC, Oaxaca.- “Nosotros no venimos a chingar aquí, nosotros vamos donde Trump”, responde una hondureña cuando se le pregunta qué opinan del reforzamiento de la seguridad -con elementos de la Guardia Nacional- en la frontera sur de México, para no permitir la entrada de más migrantes centroamericanos al país.

La mujer pertenece a un grupo que decidió sobrellevar este largo viaje hacia los Estados Unidos; son tres familias con sus hijos pequeños de tres a cuatro años; son alrededor de diez, todos de una misma localidad de Honduras.

Cuentan que vinieron en una de las caravanas que ingresaron a México y llevan varios meses viajando. En el Albergue Hermanos en el Camino, fundado por el sacerdote Alejandro Solalinde en Ciudad Ixtepec, llevan 17 días. Se sienten muy agradecidos, ya que tienen alimento y techo.

Crítica a AMLO

El único adulto varón del grupo asegura que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, “se ha vuelto un títere”, pues está realizando todo lo que el Presidente de los Estados Unidos le está pidiendo, como lo hace el gobierno de Honduras y el resto de los gobiernos de los países centroamericanos que obedecen a los Estados Unidos.

“Está mal”, dicen casi todos al unísono sobre el envío de la Guardia Nacional para reforzar la frontera; ellos (los migrantes que ingresan a México por la frontera sur de forma ilegal) sólo quieren ir “hacia arriba” a los Estados Unidos, porque en los meses que han estado no han encontrado empleo.

Sentados en una banqueta bajo la frescura de un árbol, a una cuadra del albergue, los migrantes descansan y se refrescan del candente calor del mediodía, han cortado mangos de los árboles de los vecinos, a los niños se les escurre la pulpa que les ha vuelto amarillo el pecho de sus playeras blancas.

El trajín quincenal

Aunque vinieron en una caravana, aceptaron regularizarse para seguir su camino; aunque no saben cuándo les normalizarán su estancia, deben ir a ir a firmar a Salina Cruz cada 15 días, hasta que les den sus papeles para viajar libremente por el País.

No creen en las propuestas de empleo para migrantes del gobierno mexicano, quieren llegar a los Estados Unidos para lograr el sueño americano, no saben cuándo será, pero ese es su destino.

Creen que la migración no se puede parar porque cada día son más los que buscan una mejor vida, porque en sus países de origen cada día es más difícil subsistir y darle un buen futuro a los hijos.