Atoyac: bendición o maldición

Los campos verdean por las recientes lluvias

LA CIÉNEGA ZIMATLÁN, Oax.- La escasez y el exceso de las lluvias se ha convertido en una disyuntiva en esta comunidad de los Valles Centrales, sobre todo, en las tierras que se localizan en las partes bajas, cercanas al río Atoyac.

“Rogamos a Dios para que llueva, pero también para que no sea mucha agua, porque luego se sale el río y nos inunda todo”, subrayó Don Gerónimo Díaz Celaya, un campesino de 58 años de edad. productor de alfalfa.

Por ser los parajes El Sapo, La Yocuela y El Sabino, entre otros, una zona altamente productiva, las tierras necesitan el agua requerida para que fructifique en una buena cosecha la siembra de maíz, frijol, alfalfa y caña de azúcar.

“Cuando no caen las lluvias, nos preocupamos, porque las plantas necesitan la constancia del agua, como nosotros, los seres humanos. Por lo menos, necesita llover cada ocho o 10 días”, señaló.

Debido a la llegada de las primeras lluvias del temporal, los cultivos verdean por todos lados, porque el agua ha sido benéfica para el desarrollo de las plantas.

“La lluvia ha ayudado mucho, por eso, todo se mira verde, la planta va creciendo”, asentó.

Don Pedro Ojeda viendo el crecimiento de su milpa, por las primeras lluvias

La otra preocupación

Aunque también las fuertes lluvias preocupan a los campesinos, porque las tierras se saturan de agua e incluso hasta se inundan, por el desbordamiento del río Atoyac, como ha ocurrido en los últimos años.

“Pedimos las lluvias, pero cuando se deja venir el agua, también decimos ‘¡ya párale Diosito!’, porque ya se está llenando el río y sí se sale, todo se nos echa a perder”, añadió.

En su caso, el desbordamiento del río Atoyac afectó hace tres años toda su siembra de alfalfa que cultiva para dar alimento a su ganado lechero.

“Toda la planta se echó a perder, por tanta agua. Afortunadamente, pude almacenar algo en silos y, con el pasto que recogí en el cerro, les di de comer a los animales, pero no es lo mismo que la alfalfa verde”, apuntó.

La maralfalfa, una opción

Frente a esta situación, algunos campesinos como él han empezado a sembrar maralfalfa, conocida como hierba de elefante, o pasto de Uganda, como una alternativa a la alfalfa, por ser más resistente a la sequía y al exceso de agua.

“La empecé a sembrar porque aguanta más la sequía y también resiste al exceso de agua, además es de alto rendimiento y tiene mayores proteínas que la alfalfa. En la última inundación, me ayudó mucho”, apuntó.

El campesino no tiene salario

Gerónimo Galván Méndez, un campesino, de 32 años de edad, que también se dedica a la siembra de maíz, frijol y alfalfa, ha resultado igualmente afectado por la escasez y el exceso de agua.

“Cuando no llueve nos afecta y cuando llueve mucho, también nos perjudica. Siempre nos va mal a quienes nos dedicamos al campo”, refirió.

En la última inundación por el desbordamiento del río, hace tres años, su parcela de maíz y alfalfa, quedó entre el agua y como consecuencia, se perdió por completo.

“En vez de resultar benéficas las lluvias, fueron perjudiciales, porque se salió el río por tanta agua y falta de desazolve”, señaló.

Ante esta situación, su familia se quedó sin sustento, porque depende directamente de la producción del campo.

“El campesino no tiene un salario, vive de lo que trabaja y se queda uno a expensas de lo que puede uno conseguir. Tuve que buscar otras opciones, como trabajar de ayudante de albañil o de peón con otro campesino. Aunque la paga es poca, mínima, apenas se gana entre 150 y 200 pesos al día, y eso no alcanza para los gastos de la familia”, anotó.

Por el agua, perdió milpa de 14 mil pesos

LA CIÉNEGA ZIMATLÁN, Oax.- “El agua sirve de mucho al campo, pues de eso depende principalmente la siembra, pero cuando llueve mucho y se inunda, perjudica mucho. Aunque antes llovía más y seguido, pero el río Atoyac no se salía, porque estaban firmes los bordos y el cauce limpio. Ahora seguido se inunda. La última, me llenó todo de agua y mi milpa estaba buena. Como estaba creciendo bonito, ya estaba comprometida en 14 mil pesos, iba a ser poco más de una tonelada, pero se puso amarilla por el agua. Finalmente, me dieron la mitad, siete mil pesos, perdí bastante. Al campesino, nadie la ayuda”: Pedro Ojeda Ojeda, campesino, de 74 años de edad.