Sequía obliga a abandonar al maíz

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

La jícama estará en producción después de mediados de octubre próximo.

SANTA MARÍA ROALÓ, La Trinidad Zaachila, Oax.- Ante la sequía y la irregularidad de las lluvias, algunos campesinos de esta comunidad han dejado de sembrar maíz y diversificar sus cultivos, para reducir las pérdidas económicas y lograr una mayor remuneración en la venta de sus productos.

Aunque la apuesta también presenta un riesgo, porque las plantas requerirán igualmente de agua para su supervivencia, germinación y producción, sobre todo, algunas que necesitan de una mayor humedad de la tierra.

“Ese es el arriesgue, a veces gana uno, a veces se pierde”, afirmó Don Demetrio Arroyo Aquino, un campesino de 52 años.

De esta manera, este año decidió sembrar jícama por primera ocasión en su historia en el campo como una alternativa al maíz, para tratar de obtener mayores dividendos.

“Es dura la chinga, porque siempre anda uno agachado para la siembra y después la limpia. Duele mucho la cintura, pero qué se le va a hacer, este es nuestro trabajo”, asentó.

Una de las razones fundamentales de sembrar jícama fue las condiciones arenosas de la tierra, porque permite una mejor adaptación de la planta y, en consecuencia, una mayor producción.

Con el pie descalzo, para no dañar la recién sembrada semilla

“En la tierra negra, crece, pero se parte, y en las tierras arenosas, se da bien, chula sale la jícama”, apuntó.

Aunque la jícama requiere también de suficiente agua para maximizar el crecimiento de los tubérculos o bulbos que crecen debajo de la tierra.

La lluvia, clave

“Se pone chula, siempre que no falte el agua, por eso, queremos que llueva bien, porque la planta requiere de mucha agua”, añadió.

Conforme al calendario agrícola, la cosecha de la jícama iniciará después de mediados de octubre para las festividades de Todos Santos y Día de Muertos.

“Primeramente Dios se dé bien y tengamos buena cosecha para vender. Como es el primer año, si nos va bien, el otro año volvemos a sembrar jícama”, apuntó.

Miltomate y hasta sandía

Su hijo, Miguel Ángel Arroyo García, ha seguido los pasos de Don Demetrio y además de la jícama, también ha apostado al miltomate, a la col, al pepino, a la zanahoria, al rábano, al betabel y hasta la sandía.

“Es un trabajo más laborioso, más dedicado, pero deja más dinero que el maíz”, anotó.

No hace muchos días, con la ayuda de algunos trabajadores, hizo el tercer corte del cultivo de miltomate, que también sembró por primera vez, para comparar los rendimientos con el maíz.

“Si se vende como elote se puede a los dos meses y medio, pero pagan poco, lo mismo como mazorca, a veces el almud (unidad de medida equivalente a cuatro kilos) llega a valer solamente 30 pesos”, señaló.

Mientras que con el miltomate con una inversión de menos de cinco mil pesos, alcanzó una ganancia mayor a lo que podría obtener con el maíz.

“Afortunadamente me fue bien, gané 30 mil pesos y no invertí bastante, el campo sí deja pero hay que echarle ganas. Se las ve uno duras en el sol cuando se siembra o se limpia, pero eso sí, siempre da de comer la tierra”, refirió.

Ahora, después de depositar su confianza en la jícama, empezó a experimentar con la sandía, para conocer también sus rendimientos.

“Ya tengo encargada la jícama, ahora quiero ver cómo se da la sandía, es un arriesgue el campo, porque a veces se da y a veces no, pero hay que seguirle haciendo la lucha, porque de esto vivo”, terminó.