Inicia ciclo agrícola; claman por lluvias

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Los campesinos de La Trinidad empiezan a sembrar maíz aprovechando la humedad en la tierra

LA TRINIDAD ZAACHILA, Oax.- Después de dos meses de un duro estiaje, algunos campesinos de esta comunidad están aprovechando la humedad dejada por los recientes aguaceros para empezar sembrar maíz.

Para su fortuna, la consistencia blanda o suave de la tierra está permitiendo que sea un trabajo menos fatigoso, porque la yunta abre el surco fácilmente y, quienes siembran aún con el pie, no batallan tanto para tapar la semilla depositada.

Aunque una buena cosecha requerirá de más lluvias para la floración de las espiga, especialmente durante la canícula, que se espera este año inicie el 22 de julio y termine entre el 24 y 25 de agosto próximos.

“Me decidí por comenzar a sembrar, para aprovechar que la tierra está todavía humedecida”, explicó don Bernardino Castellanos Cosme, un campesino de 68 años de edad.

En su terreno de casi una hectárea, conforme una yunta hace los surcos, empieza a dejar caer la semilla de maíz en la tierra, que después completará con calabaza.

“Es maíz blanco es para nuestro consumo, es el alimento de la familia”, asentó.

La humedad ocasionada por las últimas lluvias facilita abrir los surcos

No obstante su apuesta está en riesgo, porque las matas necesitarán de agua a fines del mes próximo, julio, para su germinación, ante las altas temperaturas pronosticadas durante la canícula.

“Pues sí, definitivamente dependeremos de la lluvia para que se forme bien la mazorca, pero tenemos que sembrar, porque a eso nos dedicamos, de eso vivimos”, apuntó.

Canícula, la enemiga

Como hombre de campo, espera que la canícula sea severa por el incremento del calor en los últimos años.

“Seguramente será grande y si se va el agua, pues ya no se dio el maíz”, añadió.

De este modo, la pérdida de la cosecha sería irremediable, porque la falta de agua no permitirá la floración de la espiga.

“Si, eso pasara. Lamentablemente, no tendremos qué comer, nos quedaremos sin nada ”, refirió.

Ante esto, no habrá otra más que comprar maíz proveniente del norte del país, para satisfacer las necesidades de la familia y de los animales de corral.

“El maíz que llega de Sinaloa, está caro un bulto de 50 kilos cuesta 300 pesos, además no es bueno, porque trae mucho químico. Ese es el maíz que ocupan en las tortillerías, aunque a veces los animales no lo quieren”, apuntó.

Algunas parcelas aún están áridas por la sequía registrada

Humedad, bendición

LA TRINIDAD ZAACHILA, Oax.- Aunque no deja de ser una tarea laboriosa, Don Nabor Antonio Salas abre los surcos con mayor facilidad, ante la humedad que aún guarda la tierra.

“Se facilita la chamba, es una chinga estar desde las seis de la mañana, hasta el mediodía a pleno sol, pero es más fácil cuando hay humedad”, apuntó.

Aunque por ser uno de los mejores yunteros del pueblo, debido a los conocimientos y experiencia alcanzada durante 30 años labrando la tierra, el trabajo lo hace sin muchas dificultades.

“A eso me dedico desde que tenía los 15 años de edad, aprendí a trabajar esto y hay más o menos lo hago bien”, contó.

Por la escasez de dinero en la familia, debió obligadamente dejar la escuela y agarrar la yunta para colaborar con el sustento.

“Quise estudiar, tenía ganas, pero no tuve esa oportunidad, porque no había dinero en la casa. Mi papá también era campesino y no tenía cómo mandarme a la escuela”, contó.

Sin embargo, él sí ha podido sacar adelante a su familia y hasta dar estudios a sus hijos, con el pago por abrir surcos con la yunta.

“Por el mediodía me pagan 300 pesos y con eso he podido sacar adelante, se sufre bastante por no estudiar, pero no hay de otra”, anotó.

Sembrar con el pie

LA TRINIDAD ZAACHILA, Oax.- “Desde niño siembro maíz con el pie, se va aprendiendo bien con los años. Sembrar con el pie es mejor para que no se apriete mucho la semilla, porque con el huarache se tiene más peso. Y no tiene que estar muy apretado o muy flojo, para que luego reviente la semilla y nazca la planta más rápido. Siempre me he dedicado al campo, como peón se gana poco, entre 120 y 150 pesos de las seis de la mañana a la una de la tarde. Aunque no sale para mantener a la familia, no alcanza mucho, porque cuando va uno a la tienda con 200 pesos no se compra nada, ya todo subió. Pero, bueno, hay que seguir luchando por la familia”: Guadalupe López Vásquez, peón.