Niños migrantes: el otro rostro del fenómeno migratorio que pocos ven

René AraujoRené Araujo

EL NÚMERO DE MENORES DE EDAD que cruza la línea fronteriza continúa incrementando con la llegada de más caravanas pero en cada grupo se han detectado a NNA que viajan ya sea acompañados o solos.

Uno de los fenómenos que ha ido en aumento en los últimos meses y de la cual organismos internacionales han alertado a las autoridades mexicanas, tiene que ver con el ingreso de Niños Niñas y Adolescentes (NNA) que cruzan solos la Frontera Sur.


Es un tema que ha encendido las alarmas puesto que, junto con la población de mujeres que también viajan solas, representa un sector de la población migrante altamente vulnerable que requieren protección.


De acuerdo a datos del UNICEF, en enero -periodo en que se incrementó el ingreso de migrantes a través de las caravanas- habían cruzado la frontera sur de México más de 12 mil personas y de ellos 3 mil eran niños, niñas y adolescentes.


El número de menores de edad que cruza  la línea fronteriza  continúa incrementando con la llegada de más caravanas -éstas con  menor número de integrantes- pero en cada grupo se han detectado a NNA que viajan ya sea acompañados o solos.


El informe de febrero 2019 emitido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), a finales de ese mes habían cruzado a México más de 13,200 personas, incluyendo niños que viajaban solos.


En este aumento del ingreso de menores de edad, la mayor parte de ellos corresponde a niñas, niños y adolescentes provenientes de Honduras, destacó el organismo.


Datos oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM),  detallan que entre el 17  y 29 de enero se tenía un registro de 12,574 personas que requerían solicitud de visitante por razones humanitarias, de ese número 2,978 fueron NNA y 100 de estos fueron registrados como no acompañados, es decir el 3 por ciento del total de menores registrados.


Pero la cantidad de niños, niñas y adolescentes no acompañados podría ser superior a la registrada oficialmente pues una buena cantidad ha buscado otras rutas para poder sortear la vigilancia, es en esa decisión que los menores incrementan el riesgo de ser violentados en su trayecto.


“Es fundamental garantizar la protección especial para estos niños, particularmente para aquellos que viajan solos” recomendó la UNICEF mediante un comunicado emitido en el mes de enero.
"Ya sea que estos niños se queden en México o se dirijan hacia el norte, es crucial que permanezcan con sus familias, que se les mantenga fuera de los centros de detención y que su interés superior esté protegido durante todo el viaje" señaló el organismo en su momento.

 

CIFRAS HISTÓRICAS


La Secretaría de Gobernación reveló en su síntesis gráfica 2018 “Niñas, niños y adolescentes Migrantes en situación migratoria irregular, desde y en tránsito por México” que de 2012 al 2018 ingresaron a México, provenientes del triángulo norte de Centroamérica, alrededor de 75 mil 589 infantes sin la compañía de una adulto.


En 2012 ingresaron 3 mil 273, en 2013 arribaron en la misma condicióń 5 mil 595, en 2014  fueron 10 mil 947 infantes, en 2015 se contabilizó a 20 mil 373, en  2016 fueron 17 mil 569, 2017 se detectó a 7 mil 429 y en 2018 fueron la cifra de NNA no acompañados fue de 10 mil 403.


La migracioń de menores de edad no acompañados que se aventuraron  a migrar solos hacia México o Estados Unidos se disparó 622 por ciento tan sólo de 2013 a 2015, en los años posteriores hubo una variación.
En 2015, año en el que más se elevó la cifra de NNA no acompañados, del 97 por ciento de los niños registrados, el 27.4 por ciento provenía de Honduras; 49.6 por ciento de  Guatemala y  el  20.5 por ciento de El Salvador.  La mayoría eran adolescentes de entre 12 y 17 años.


En 2018, de los 10 mil 429 infantes que viajaban solos, de ellos 5 mil provenían de Guatemala, 4 mil 175 de honduras, mil 024 de El Salvador y 218 de otro país. 

 

LA POBREZA Y VIOLENCIA, RAZÓN PARA MIGRAR


Existen dos principales razones por la que muchos menores de edad dejan su país, la primera tiene que ver con la violencias que viven en sus localidades, prefieren migrar a caer en manos de las bandas delincuenciales o bien porque se encuentran amenazados.


La segunda razón  para dejar su terruño se debe a la situación económica. De acuerdo a la publicación de la UNICEF “Los Desarraigado en Centroamerica y Mexico: La infancia en Riesgo”, El Salvador, Guatemala y Honduras son tres de los  países más pobres del hemisferio occidental.


“Un 74% de los niños de Honduras viven en hogares clasificados como pobres, al igual que un 68% de Guatemala y un 44% de El Salvador. Cabe destacar que un 63% de los niños migrantes guatemaltecos interceptados en México y en los Estados Unidos pertenecen a comunidades indígenas, que son desproporcionadamente pobres” señala la publicación.


En el plano educativo no puede ser peor, por ejemplo en Honduras solo el 46.7% de los adolescentes de entre 12 y 14 años y el  28,1% de adolescentes de entre 15 y 17, se matricularon en la escuela en 2017. Por eso muchas familias pobres de la región consideran la migración a México o a los Estados Unidos uno de los pocos caminos viables para obtener una educación mejor conforme sus hijos van creciendo.


“Esos factores han sido históricos y cíclicos en el triángulo norte de Centroamérica, pues siempre ha sido golpeado por la violencia; en la década de los ochentas sufrieron  con las guerrillas, en los noventas la creación de las pandillas juveniles que se han extendido a la fecha en grandes proporciones y a eso se le suma el golpe de fenómenos naturales” explicó Hugo Saúl Rojas, especialista en temas migratorios, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.

LOS RIESGOS DE MIGRAR SOLO Y LAS COMPLICACIONES EN LOS ALBERGUES


El control  al paso de los migrantes en la Frontera Sur se ha agudizado en los últimos años, ello ha obligado que  los Niños Niñas y Adolescentes que viajan solos tengan que buscar otras rutas alterna e inseguras, generando con ello alta vulnerabilidad.


En ese trayecto corren el riesgo de que se les viole sus derechos humanos, a  que sean sometidos a explotación sexual o laboral, agredidos físicamente e incluso asesinados, el riesgo a que sufran accidentes es mayor o en el peor de los casos se convierten en presas para ser enganchados a redes del crimen organizado.


En esa búsqueda de una vida mejor o de reencuentro con familiares que viven en Estados Unidos, lamentablemente  interrumpen sus estudios regulares, ello  frena sus posibilidades de desarrollo y que no disfruten sus  derechos básicos como a la alimentación, a la salud, a vivir en familia.


La ACNUR en su reporte de febrero 2019 informó que las tendencias a partir de ese mes las personas ya no se movilizan en grandes números, y han adoptado  viajar en pequeños grupos de 30 a 50 personas para entrar a México. 
Esto hace más complicado a las autoridades analizar la magnitud del movimiento  de migrantes y las necesidades de las personas, “ha creado obstáculos operacionales, ya que no es posible predecir necesidades de albergue, comida, agua y saneamiento, al mismo tiempo que se han incrementado actitudes xenofóbicas” explicó en su reporte.


En ese contexto se ubican también los menores de edad, pues tienen  que viajar en esos grupos. Aunque en los últimos meses el  gobierno mexicano ha intentado mejorar  la  atención a este sector vulnerable, aún existen complicaciones.
Mark Manly, Representante en México de la ACNUR, durante su participación en el Conversatorio  Interinstitucional “Mujeres en las migraciones y la Frontera Sur” desarrollado en Tuxtla Gutiérrez, consideró que es necesario replantear la estrategia de atención a los migrantes en especial  de los niños, puesto que la respuesta inmediata ha sido la vigilancia y la detención.


Una recomendación, dijo, es que se permita  que las personas adultas y niños  que se presenten en frontera  que puedan ingresar a territorio a tramitar permiso  sin tener que ir a una estación migratoria en calidad de detenidos .
La Misión de Observación de la Crisis Humanitaria de Personas Migrantes y Refugiados en el Sureste Mexicano detalló en un comunicado emitido el 31 de mayo de este año que existe preocupación por las consecuencias que esta estrategia tienen sobre las familias que son separadas en redadas.


Durante las detenciones, liberaciones y deportaciones, señaló dicha ONG,  se  vulnera el principio de unidad familiar, incluso en aquellas que han solicitado el reconocimiento de la condición de refugiadas.
“Frente a este contexto, particularmente nos indigna la privación de libertad de niñas, niños y adolescentes migrantes y solicitantes de asilo en centros de detención, la falta de ayuda humanitaria y falta de respeto generalizado a sus derechos, contrario a su Interés Superior”.


Las precarias condiciones de vida, el sometimiento a la represión institucional, las carencias en los campos de refugiados y sobre todo la ausencia absoluta de trato digno en los centros de detención en términos de higiene -refiere en el comunicado- aboca a la población a graves padecimientos para su salud física y mental” refirió.


La detención y privación de la libertad de los niños, niñas y adolescentes migrantes sigue siendo una práctica  generalizada en el país, lo que además de atentar contra su derecho a la libertad, les impide gozar de acceso a otros derechos tales como la educación y la salud, a vivir una vida libre de violencia, a la integridad personal y a vivir en familia, entre otros, concluye.

 

DATOS OFICIALES DEL INM
De 2,978 Niños, niñas y Adolescentes, 100 fueron registrados como no acompañados, es decir el 3% del total de menores registrados.


EN CIFRAS
De 2012 al 2018 ingresaron a México, alrededor de 75 mil 589 infantes sin la compañía de una adulto.


INGRESO DE NNA POR AÑOS
En 2012.- 3 mil 273,
En 2013.- 5 mil 595
En 2014.- 10 mil 947
En 2015.- 20 mil 373
En 2016.- 17 mil 569
En 2017.- 7 mil 429
En 2018.- 10 mil 403
NNA (Niños, Niñas y Adolescentes)

 

● En 2015, año en el que más se elevó la cifra de NNA no acompañados, del 97 por ciento de los niños registrados, el 27.4 por ciento provenía de Honduras; 49.6 por ciento de  Guatemala y  el  20.5 por ciento de El Salvador.  La mayoría eran adolescentes de entre 12 y 17 años.

● En 2018, de los 10 mil 429 infantes que viajaban solos, de ellos 5 mil provenían de Guatemala, 4 mil 175 de honduras, mil 024 de El Salvador y 218 de otro país.

PROBLEMAS EMOCIONALES QUE LOS ATRAPA


En su trayecto las niñas, niños y adolescentes migrantes enfrentan una serie de complicaciones psico-emocional que puede representar una situación traumática a futuro, una especie de estrés tóxico, refiere la UNICEF  en su informe La Infancia en Peligro: Desarraigados en Centro América y México.


El informe apunta que estudios han demostrado que el estrés altera el desarrollo del niño a largo plazo, incluso mucho después de que la experiencia que lo causó haya terminado.
La Dra. Pia Rebello Britto, Jefa de Desarrollo del niño en la primera infancia de UNICEF, subraya que una exposición continua a situaciones traumáticas (como la detención de niños y la separación familiar) puede ocasionar la liberación prolongada del cortisol, la hormona del estrés, que daña la funcionalidad cerebral, precisa el informe.


“Las experiencias adversas que se prolongan en el tiempo pueden socavar gravemente el desarrollo cerebral de los niños”, afirma el Dr. Luis Zayas, profesor de psiquiatría en Dell Medical School, Austin, Texas quien  añade que situaciones de estrés intenso también pueden llegar a desencadenar la aparición de una enfermedad mental grave.


Los niños y los adolescentes que son repatriados sufren también este tipo de situaciones, además que a ello se le suma que se convierten de nueva cuenta en presas de las bandas delincuenciales, al pensar que llevan consigo dinero o pertenencias de valor.


Nadine Perrault, representante de UNICEF en El Salvador, señala que “En algunas comunidades, la gente piensa que las niñas que han regresado han sido víctimas de violencia sexual durante su viaje a los Estados Unidos y que, de algún modo, están mancilladas”.


Las experiencias traumáticas ligadas al proceso de migración han despojado a algunos niños de su infancia, asegura Alex Alvarado, psicólogo que trabaja con migrantes repatriados a Honduras,
“Ya no se sienten niños. Han tenido que afrontar situaciones difíciles, por lo que han tenido que adaptarse y crecer en su interior. Esto ocurre especialmente con los niños de mayor edad, que en muchos casos tienen que cuidar de sus hermanos menores”  asegura el especialista.


La UNICEF establece que para poder garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes durante la estadía en México es indispensable crear y fortalecer modelos de cuidado que promuevan su atención integral y la integración de aquellos que necesiten permanecer en el país.


Eso implica el fortalecimiento de capacidades en los estados donde más se concentra la población migrante, pues se tiene que erradicar la práctica de la detención y privación de la libertad de las niñas, niños y adolescentes migrantes.
Es necesario, refiere el informe de la UNICEF, crear y diversificar las opciones de cuidado alternativo para niñas, niños y adolescentes migrantes para poner fin a la detención de niñas, niños y adolescentes migrantes, solicitantes de asilo y refugiados no acompañados.


“Es decir que las niñas, niños y adolescentes no sean trasladados a los centros de detención y accedan a diversas formas de cuidados alternativos”


Antes que migrantes, los niños y niñas son personas con derechos que deben ser respetados, sin importar su nacionalidad, situación migratoria, raza, etnia, sexo o religión.


Los niños, niñas y adolescentes migrantes tienen sueños, quieren estudiar y tener una vida plena, y necesitan todo nuestro apoyo para que puedan reunirse con sus familiares y superar la violencia que los ha llevado a huir de sus casas y logren vivir la vida a la que tienen derecho, sin violencia, con educación y oportunidades, concluye el informe.

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