Clint Eastwood cumple 89 años mientras prepara su nueva película

uando gruña hoy frente a su torta de cumpleaños, Clint Eastwood celebrará no sólo sus 89 veranos en este mundo sino también la década más prolífica de su carrera, en la que dirigió diez películas, actuó en cuatro y protagonizó tres y, lejos del retiro, ya empieza a sonar como el posible director de "The Ballad of Richard Jewell", una historia basada en hechos reales.

Clint Eastwood forma parte de la enorme lista de actores que encontraron el éxito después de los treinta, pero su ascenso fue tan meteórico como permanente y con el correr de los años se ha convertido en un ícono del cine y un emblema para su país. El actor, que pasea por los set de filmación desde sus 25 años, tuvo su gran oportunidad cuando el eterno Sergio Leone lo eligió para convertirse en El Hombre sin Nombre en la Trilogía del dólar compuesta por las películas Por un puñado de dólares (“A fistful of dollars”, 1964), Por unos dólares más (“For a few dollars more”, 1965) y El bueno, el malo y el feo (“The Good, the Bad and the Ugly”, 1966).

Eastwood era la viva imagen del personaje que el público quería en ese momento: un héroe con un costado oscuro, un vaquero alejado de aquellos bienhechores de sombrero y chaleco blanco. El héroe de la década del sesenta debía ser sucio y complejo, y el hombre que gruñía detrás de un cigarro y ocultaba vaya uno a saber qué debajo de ese poncho y ese sombrero encajaba a la perfección.

A partir de entonces el hombre nacido en San Francisco durante la gran depresión se dedicó a trabajar lo más posible y en 1971, sólo siete años después de su primer protagónico dirigió su primera película, Play Misty for Me, que llegó a las salas en los Estados Unidos solo un mes antes del estreno de su segunda gran saga de acción, Dirty Harry.

Entre 1966 y el año 2000, cuando decidió volcarse de lleno a la dirección, Eastwood actuó en por lo menos una película por año y ganó dos premios Oscar (mejor dirección y mejor película) con Los Imperdonables (“Unforgiven”, 1992), el western que protagonizó y en el que compartió elenco con Gene Hackman, Richard Harris y Morgan Freeman.

Es difícil encontrar una película realmente mala en su filmografía, aún en sus períodos más irregulares, y esa puede llegar a ser una de las razones por las cuales es un realizador tan estimado. Con altas y bajas su carrera siempre se ha renovado de una manera u otra — la clave para mantenerse vigente y conservar el interés en la industria.

“Cuando se vuelve monótono, creo que algunas personas deciden alejarse,” dijo en una entrevista.

Clint Eastwood es una rareza en Hollywood. Competente como actor y con momentos brillantes como director, ha conseguido construir un vínculo profundo con la audiencia y el público en general aún cuando muchas de sus películas destilan un poco de su ideología conservadora. Más allá de contadas excepciones nunca se alejó demasiado de aquella figura del hombre de pocas pulgas (y ocasional gatillo fácil) que uno ya identifica como parte de su propia personalidad.

Walt Kowalski y Earl Stone, los protagonistas de Gran Torino y La Mula, son el arquetipo del personaje contemporáneo de Clint Eastwood: veteranos alejados de los afectos con todas la mañas retrógradas habidas y por haber, desde la xenofobia hasta la homofobia. En su análisis de La Mula para Malditos Nerds, Jessica Blady lo expresó de manera perfecta cuando dijo que “desde hace rato Clint Eastwood demostró que no se puede (ni quiere) adaptar a los tiempos que corren, y sigue explotando su lado más derechista y retrógrado a través de un estilo consolidado que se celebra por costumbre y por currículum, pero que pocas veces se mide desde la ideología.”

Por fortuna en los últimos años esas representaciones son casos aislados. Son las películas que Eastwood hace para mantener el ritmo de trabajo: producciones de menos de cincuenta millones de dólares que se completan en pocas semanas y generalmente por debajo del presupuesto.

Los Imperdonables, Río Místico (“Mystic River”, 2003), Los Puentes de Madison ("The Bridges of Madison County”, 1995) y Million Dollar Baby (2004) son sin dudas los puntos más altos de su carrera como director, que ha estado marcada también por una ligera obsesión por la adaptación de historias basadas en hechos reales, como Cazador Blanco, Corazón Negro (“White Hunter Black Heart”, 1990), Francotirador (“American Sniper”, 2015), la obra en dos partes La conquista del honor (“Flags of our Fathers”, 2006) y Cartas de Iwo Jima (“Letters from Iwo Jima”, 2006), Jersey Boys: Persiguiendo la música (“Jersey Boys”, 2014), Bird (1988) Invictus (2009) y Sully: Hazaña en el Hudson (“Sully”, 2016).

Justamente la próxima película para la que suena como director también está basada en una historia de vida. “The Ballad of Richard Jewell” contará las vivencias del guardia de seguridad Richard Jewell, quien descubrió la mochila que contenía la bomba que explotó en el Parque Olímpico Centennial en Atlanta en 1996 y luego fue acusado de tener relación con el atentado. Billy Ray, guionista de Capitán Phillips (“Captain Phillips”, 2013), está trabajando en el guión basado en el artículo de Marie Brenner para Vanity Fair.

¿Será esta la última película de Eastwood? Por el momento no tiene intenciones de retirarse, según le dijo a USA Today a finales del año pasado.

“Probablemente continúe trabajando. Se siente bien, pero depende del material. No haría algo solo por hacerlo. Tengo que pensar que tiene algún tipo de valor y alguna relación con la actualidad.”