Se quejan por trabajos mal hechos de Sapao

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Por la sustitución de tubería de cobre por "manguera" hace que la poquita agua que durante una hora a la semana llega a la casa de la señora Emilia en la colonia Ampliación Moctezuma "se chorree".

"Si no la cuidamos, se riega", dice Magdalena, hija de Emelia. Ambas viven en una precaria casa de lámina y madera construida en una pendiente de tierra y piedra, donde el servicio de pavimentación aún no llega.

La sustitución de tubería de cobre por mangueras de plástico tiene inconformes a vecinos de dos calles de esa colonia de la agencia de San Martín Mexicapam, donde a la falta de recursos y servicios deben sumar la escasez de agua.

Sí aceptaron la sustitución de la tubería, cuenta Concepción, es porque la representante de la colonia les hizo ver que era la oportunidad de cambiar el medidor de agua sin costo. Hacerlo por su cuenta les significaba un pago de seis mil o siete mil pesos.

“Nosotras caímos”, admite y explica el temor que con las lluvias la tierra suelta se deslave y las tomas domiciliarias se vengan abajo porque algunas casi están “volando”.

Sin querer asentar su nombre por miedo a que la representante de la colonia o las propias autoridades les reclamen que se quejaron, una vecina asegura que después del cambio de tubería el año pasado, el agua llega en menor cantidad y el recibo más alto.

Si antes pagaba 50 pesos bimestrales, ahora son 85 pesos. "Le subieron y no sé por qué”, además de que no han logrado que los Servicios de Administración de Agua Potable de Oaxaca (Sapao) haga algo.

Mari no tiene ánimos de quejarse, se siente engañada y culpable porque “se nos hizo fácil aceptar el cambio de tubería”, sin imaginar que en vez de tubo de cobre les instalarían “manguera quemada”.

Su casa, como la de Emilia, es precaria. Construida con restos de lámina, madera y en algunos pedazos tabicón.

Un refrigerador viejo tendido en el piso y dos tinacos de 600 litros le sirven para acumular agua, pero si se acaba antes de que la vuelva a suministrar Sapao no lava, “sólo cuando nos sobra”.

Más que un derecho, para las cuatro mujeres el uso de agua entubada es “un gasto” que reducen a lo mìnimo. Unos litros de más significa un desperdicio: “Si gastamos más de la cuenta, nos quedamos sin agua”, hace ver Mari.