Bosques incendiados tardarán 100 años para su recuperación

Entre 80 y 100 años requerirán para su recuperación los bosques y las selvas de los Chimalapas afectadas este año por los incendios forestales, porque aún no se reponían del gran deterioro por las conflagraciones registradas en 1998, afirmó el especialista Salvador Anta Fonseca.

El consultor ambiental y miembro del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, sostuvo que la sucesión de manera natural de la vegetación primaria, para sustituir el ecosistema dañado por el fuego, necesitará de ese periodo tiempo en bosques y selvas en el Cerro Baúl, la Sierra Atravesada y el Cerro Blanco, así como en parajes de la parte central de los Chimalapas, por las graves afectaciones.

En las partes altas –asentó–, algunos bosques mesófilos y selvas tardarán 100 años, por ser de lenta recuperación, mientras en otras superficies, 80, 60 y 50 años.

Expuso que si bien aún no se han evaluado los daños con precisión, las afectaciones seguramente serán importantes, porque esa superficie todavía en recuperación, estuvo alrededor de 30 días en medio del fuego.

“Algunas de esas áreas, apenas se iban recobrando, entonces necesitarán de más años para la sucesión vegetal”, señaló.

Sin embargo, observó que las afectaciones no serán mayores a las presentadas en 1998, donde resultaron dañadas alrededor de 200 mil hectáreas, muchas por incendios subterráneos y de copa.

“Los perjuicios pueden ser severos, pero no llegarán a tanto impacto como en ese año. En aquella ocasión, 125 mil hectáreas sufrieron severos daños”, anotó.

Consideró que el jaguar y otras especies resultarán afectados de manera indirecta por las conflagraciones, a menos que haber quedado atrapados en el fuego, por el deterioro causado en el hábitat.

“Por el fuego, varias plantas desaparecieron, esas plantas son el alimento de algunos herbívoros y a su vez, esos herbívoros son el alimento del jaguar”, anotó.

El también ex director general de Corredores Biológicos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), dijo que el origen de los incendios forestales, independientemente de las condiciones de sequedad, quizá tuvo como origen la acción humana, entre la cacería y el cultivo de plantas no lícitas, porque se presentaron en el corazón de los Chimalapas.

“Son zonas de difícil acceso, tan es así, que se requirieron de descargas de agua, a través de helicópteros, para limitar el crecimiento del fuego”, terminó.