Reciclar, la clave para no contaminar

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

A punto de cerrar, esta fábrica encontró en el reuso una opción para bajar sus costos de producción

MAGDALENA APAZCO, Etla, Oaxaca.- Salime Harp Cruces habla con pasión, pero también con conocimiento de causa, ese que obtiene entre la teoría y el aprendizaje científico de la experimentación, que le permiten demostrar que con aquello que la gente desecha, se pueden elaborar cosas utilitarias y artísticas.

En 2011, cuando el 85 % de las fábricas de vidrio en México cerraban por su incapacidad de costear la producción, la cofundadora del estudio de vidrio Xaquixe en el parque industrial de este municipio de los Valles Centrales, encontró en la basura la posibilidad de reducir gastos.

Con una camioneta de carga a la que le adaptaron contenedores en donde transporta hasta mil 500 litros de aceite, una cisterna con una membrana especial y un sistema de filtración, la cual está conectada a una tubería subterránea, en 2012 comenzó a recolectar aceite requemado en bares y restaurantes de la ciudad de Oaxaca.

Cuatro tinacos conforman el sistema de filtración externo, conectado a una máquina centrifugadora que le quita al aceite las partículas de agua antes de entrar al sistema de alimentación del horno de recalentado de vidrio, ese que arde a mil 300 grados centígrados.

Prohíben, pero no dan alternativas

“Hay un reglamento en el municipio de Oaxaca que prohíbe que se tire el aceite al drenaje, pero no da alternativas para su recolección”, analiza Salime Harp sin entender las contradicciones de medidas ambientalistas huecas.

Después de nueve años, suman 45 establecimientos que recolectan el aceite y cada sábado lo entregan a Xaquixe.

Conocer este proyecto representó para Carlos Alberto, chef ejecutivo de un restaurante en el Andador Turístico de la ciudad de Oaxaca, una forma de fomentar la sustentabilidad.

Antes de sumarse a la recolección de aceite vegetal requemado, hace cinco años todavía lo tiraban en botes cerrados junto con otros desechos sólidos. La gran demanda de aceite hace que de la cocina salgan entre 20 o 40 litros semanales

Más de mil litros a la semana

En conjunto, entre todos los establecimientos que se han sumado al proyecto de Xaquixe, permiten que se recolecten más de mil litros a la semana, cantidad suficiente para contribuir a la producción de 800 piezas de vidrio en el mismo lapso. La materia prima viene también de botellas de vidrio que la gente desecha.

A través de la asociación Procesos Proambientales han recibido financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, del Centro de Investigación y Desarrollo Continental en Querétaro y la Universidad de Brandenburgo en Alemania, por lo cual sigue investigando.

“El aceite quemado no se puede usar para derretir el vidrio, sólo para recalentarlo. Necesita otra fuente, como el gas metano que genera un bacteria al comerse los lodos (residuos) de aceite vegetal requemado que se almacena en un primer biodigestor.

El empleo de la luz solar, es otra alternativa de prototipos que se van diseñando para que los artesanos, ya sea de piezas de vidrio o cerámica, los puedan emplear en sus talleres familiares.

Experiencia replicable

Si un artesano o artesana quiere usar el aceite vegetal requemado como tal, puede tomar un taller en Xaquixe para aprender a armar su quemador con partes que se encuentran en la ferretería, así como construir su horno.

A la par, en el pequeño laboratorio del estudio de vidrio ya se analiza el comportamiento de la bacteria que se come los lodos del aceite, pero con otros desechos rurales como el estiércol.

Se busca que el proyecto sea replicable y que no haya impedimento para que en los contextos particulares de cada región o comunidad, se pueda implementar.

Salime Harp está orgullosa de su contribución al cuidado del medio ambiente, pero no es triunfalista, más bien ambiciosa, quisiera que ningún resto del aceite terminara contaminando el subsuelo o los cuerpos de agua.