Río Atoyac: una defensa incansable

COLONOS RECHAZAN INVASIONES
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Un hombre extrae arena entre las aguas negras del Atoyac.

Hace 35 años, cuando Judith Cabrera Robles llegó a vivir al Fraccionamiento Las Palmas, en la agencia de San Juan Chapultepec, el Río Atoyac -que quedaba a unos metros de su casa- aún conducía agua limpia.

“Lo hemos ido descuidando”, dice con la decepción de impulsar tequios que al menos una vez al mes permiten retirar la basura en el pedazo de margen que está frente al fraccionamiento de cuyo Comité de Vida Vecinal es secretaria.

“Llenamos entre 15 o 20  bolsas grandes de basura, pero a los dos días vuelve a estar igual, sobre todo lleno de botellas de plástico”, expresa desilusionada.

Respirar la peste

Las altas temperaturas hacen que a medio día las aguas negras que llegan al cauce del río que en el pasado fue el más grande de los Valles Centrales, multipliquen el olor fétido.

Un hombre pasa por alto esa contaminación y con una pala hace hoyancos de los que extrae arena. El propio río Atoyac, en sus márgenes, sirve para la venta del material pétreo que de éste se extrae.

Un cauce sin desazolvar, así es parte del río Atoyac a su paso por la ciudad de Oaxaca.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

“Tenemos cien árboles que nos donaron y los queremos plantar, pero el señor que vende arena dice que él tiene el permiso para usar ese pedazo del río e incluso lo está rellenando para poner una cancha”, es la queja de la señora Judith.

Ese Comité de Vida Vecinal que ella representa, junto con el del Barrio La Soledad, de la agencia vecina de San Martín Mexicapam, se ha organizado para vigilar que no sigan depositando escombro o invadiendo la margen del río de la Avenida Gómez Morín, como ha ocurrido en el otro extremo.

Cerrar el paso a invasiones

Cercar 180 metros de ese margen, entre el puente peatonal La Soledad y el puente vehícular Bicentenario, fue la opción por la que optaron vecinos del Barrio La Soledad.

Apenas a inicios de año comenzaron labores de reforestación y limpieza. “Llenamos como cuatro volteos de pura basura, hasta perros muertos encontramos”, recuerda Ignacio García Pacheco, presidente de ese comité.

Basurero a cielo abierto, una de las utilidades que las personas dan a un río cada vez más seco y contaminado.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Mediante cooperaciones lograron hace unos meses colocar postes de concreto y alambre de púas para delimitar los 180 metros y planean cercar otros 150 metros cercanos al puente peatonal.

“Las autoridades nos ignoran. Todo lo que se hace es con mucho esfuerzo”, y la denuncia es clara: bajo el cobijo de organizaciones, en el margen del Atoyac, en la zona concesionada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) al municipio de Oaxaca de Juárez, se sigue depositando escombro “para rellenar y empezar a invadir”.

“Ni Conagua ni Profepa tienen tiempo de venir a asomarse” y cuando ellos han acudido a las dependencias les piden fotografías y nombres de las personas que cometen este tipo de delitos ambientales.

Las promesas de campaña del actual presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Oswaldo García Jarquín, quedaron en eso.

Un intento de reforestar para evitar que estos 180 metros lineales del margen del río Atoyac sean invadidos por alguna organización o sindicato.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

La secretaria del Comité de Vida Vecinal del Barrio de La Soledad, María Magdalena Gutiérrez Jiménez, clama que las autoridades impidan que los vendedores o los sitios de mototaxis amplíen su invasión.

El Harakiri

Lo que ocurre se equipara a “un asesinato a la naturaleza”, donde la ciudad tiene cada vez menos espacios verdes.

“Somos un barrio encerrado por la urbanidad, tenemos cuatro sitios de mototaxis que nos inundan. Las o los niños ya no salen a jugar”, por lo que las laderas altas del río deberían utilizarse para colocar juegos o espacios deportivos, como en la zona aledaña a los puentes Valerio Trujano y Tecnológico.

La labor de rescate y cuidado la ven titánica, pero están decididos a empezar a hacer algo por el río Atoyac, “a ver si les da vergüenza a las autoridades que no actúan”.

Recién, la asociación Litigio Estratégico Indígena logró que el Tribunal Colegiado de Acapulco emitiera una resolución que confirma la sentencia del Juzgado Primero de Distrito de Oaxaca que ordenó a autoridades de los tres niveles de gobierno sanear los ríos Salado y Atoyac.