Ganan estancias round a Bienestar

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Mientras otros planteles peligran, la estancia de Leticia sobrepasa el cupo al que la limitaba la desaparecida Sedesol

OCOTLÁN DE MORELOS, Oaxaca.-No es presunción, pero Teresa Leticia Sumano no necesita que la Secretaría de Bienestar le otorgue los 950 pesos mensuales de subsidio por cada uno de los 50 menores de cuatro años que, de enero a abril, atendió en la estancia infantil abierta en Ocotlán de Morelos.

La estancia no registraba una sola baja, a pesar del cambio de las reglas de operación oficiales; sin embargo, no desairó la invitación de la diputada federal, Alejandra García Morlán, para entregar su documentación en febrero pasado y tramitar un amparo en contra de la Secretaría de Bienestar.

Apenas el martes se enteró que ella, junto con otras tres responsables de estancias infantiles, son las primeras de Oaxaca en ganar un fallo similar a las decenas de estancias infantiles que suman logros en Querétaro, Chihuahua y Sinaloa.

Dudas y esperanza

Leticia es consciente, ve aún lejano que la Secretaría de Bienestar acepte pagarles cuando el programa ya terminó: “Van a pelear con uñas y dientes para no pagarnos, están decididos a no dar recursos a las estancias”.

La noticia se combina con los señalamientos al presidente, Andrés Manuel López Obrador, para que el Partido del Trabajo reciba un presupuesto de 800 millones de pesos en busca de regularizar Centros de Desarrollo Infantil (Cendis) que operan organizaciones afines.

Llega también en un momento donde la mayoría de las propietarias de estancias infantiles están en riesgo de cerrar y debilitadas porque su vocera, Karina Burgoa Martínez, abandonó el movimiento y éste se diseminó.

Si Leticia hubiera dependido de esos factores externos, también estaría a punto de cerrar, pero confió en su trabajo.

A mediados de enero pasado citó a una reunión urgente a padres y madres de los 50 menores de cuatro años que tenía inscritos y fue clara.

La hora de la siesta para un grupo de maternal.

Solidaridad contra medidas del gobierno

Además de la incertidumbre de lo que se venía, hizo saber el riesgo que representaba para 12 personas de la población perder su empleo.

No se presentó ninguna baja. Padres y madres aceptaron pagar cien pesos semanales y reponer los 800 mensuales de subsidio cuando cobraran ese apoyo.

Hubo quienes dieron más: arroz o algo de la despensa para que la responsable de la estancia sopesara los gastos que incluyó retrasar los sueldos.

La limitaba a 50 infantes

La capacidad máxima autorizada por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) fue de 50 infantes en un inmueble construido exprofeso en un terreno propiedad de la hermana de Leticia.

Hace 13 años la estancia empezó a funcionar en casa de la madre de Leticia, porque las autoridades pedían un espacio propio, pero sólo le autorizaron atender a 18 infantes.

En el predio de la hermana buscó que la estancia contara con amplios espacios para juegos, un patio con árboles y salas con amplias ventanas. El comedor es abierto, pero techado y fue instalado a un costado de la cocina.

Los sanitarios fueron construidos en proporciones exactas para los menores de cuatro años.

Clases de música, inglés y taekwoondo antes de los cuatro años, las materias complementarias en la estancia de Leticia.

Supera crisis

La apuesta de no abandonar su proyecto, a pesar de perder el subsidio federal, despejó temores cuando recibió los 800 pesos mensuales, entre fines de marzo y principios de abril; fueron 150 pesos menos de lo que cobraba de subsidio por infante, más los 700 pesos de cuota de recuperación, mil 500 pesos mensuales en total por alumno.

No representó un beneficio, pero además de impedir que algún infante fuera dado de baja, han llegado otros diez infantes más a la estancia de Leticia

En febrero se inscribieron dos infantes que estaban inscritos en una estancia al otro extremo de Ocotlán, (de las cuatro registradas en el municipio hasta diciembre pasado), la cual se vio obligada a cerrar, pero también han llegado de guarderías particulares.

Suena prometedor el anuncio que la Secretaría de Bienestar debe pagar 3 mil 800 pesos por cada uno de los 50 infantes que atendió de enero a abril.

Pero, “aunque no le paguen” ya tiene lo más importante “la satisfacción de saber que estamos luchando por nuestra causa”.