Ultra Trail La Carroñera 2019

La respiración agitada y las pulsaciones a tope. El corazón parece salir del pecho y los latidos retumban en la cabeza.

Sudan a chorros en las subidas interminables que ponen a prueba la resistencia física y la fuerza mental. Las rodillas "sufren" en los descensos, en los que apoyados por los árboles evitan seguir de largo.

Corredores de diferentes partes de la república, hombres y mujeres que desafiaron las exuberantes montañas de San Agustín Etla.

Es la sexta edición de la ultra trail La Carroñera 2019 en distancias de 72, 30 y 12 kilómetros, que reparte puntos — en 72 y 30— para la Asociación Internacional de Carrera de Montaña.

El sol despunta y los competidores toman la salida en la explanada del palacio municipal. Los anfitriones prepararon la fiesta y los corredores comienzan el baile por las veredas.

Camino ancho para iniciar. El clima fresco, exquisito para calentar las piernas en el primer ascenso: el cerro de la Corona.

Las tres rutas bien marcadas con colores de acuerdo a la distancia. Gran trabajo del equipo Carroñeros de San Agustín Etla que encabeza Alfredo Ruiz, y de la autoridad municipal, Isaac Cruz Cano.

El ascenso a la Peña del Águila provocó que más de uno abandonara o no tuviera el tiempo suficiente para el corte en la primera puerta.

Pendientes de más de más de 70 grados que forzaban a subir a gatas o apoyados de los árboles en algunas partes. Aunado al terreno resbaloso por las lluvias de los últimos días, fue una verdadera proeza.

En las bajadas verticales, la caídas a la orden del día, parte de la aventura. Quien no se cayó, no corrió La Carroñera.

El descenso a la Planta, mortal para las rodillas, aunque hubo corredores que bajaron como "alma que lleva el diablo". Un cruce de río para refescar los pies.

Los puestos de abasto, de lujo. Papas, tomate, plátanos, refresco, caldo de pollo, gomitas, sandwich y bebidas isotónicas. De todo.

Los sentidos a tope. Un error y seguro una fuerte caída, sobre todo en las veredas con barrancos interminables.

El canto de las aves, las chicharras que piden lluvia y la tranquilidad que ofrece el arrullo del agua en el río, son privilegios que solamente los corredores tienen la oportunidad de vivir,

Al paso de los kilómetros corres solos y otras veces acompañado con "locos" que disfrutan la naturaleza.

Unos lloran, otros gritan y algunos maldicen, pero no existe recompensa sin sufrimiento.

"¡Vamos, tú puedes!", gritan los habitantes de San Agustín al paso de los atletas. La piel se eriza y aparecen las ágrimas inevitables después de la "paliza" en las montañas.

Al final, una medalla es el mejor reconocimiento de haber sido parte de la sexta edición de la ultra trail La Carroñera.

Durante la tarde, atletas de la prueba de 72 kilómetros hacían su arribo a la meta.