Cura vivía como rey, desvió más de 18.6 mdp en la Diócesis de Irapuato

LEÓN, Guanajuato.- Una denuncia contra la ex contadora de la Diócesis de Irapuato, Guanajuato, por el robo de 18.6 millones de pesos provenientes de diezmos, rifas y donaciones, puso al descubierto el presunto enriquecimiento del sacerdote José Gerardo Velázquez Solís, ex vicario y ex apoderado legal del Obispado.

En la contrademanda que interpuso Paloma Celeste González Rodríguez, quien durante 13 años estuvo a cargo del manejo contable de la Diócesis, la defensa incluyó documentos y fichas de depósitos para demostrar que el sacerdote es propietario de inmuebles en Irapuato y Salamanca, Guanajuato, así como en Morelia y Erongaricuaro, Michoacán, además de que posee cuentas de inversión por 8 millones de pesos.

También señala a Juana Correa Sánchez, empleada doméstica de Velázquez Solís, de tener en una cuenta bancaria un millón de pesos.

La desaparición de 9 millones de pesos que se recolectaron a mediados de 2016 de una rifa para apoyar al Seminario Diocesano de Irapuato motivó la denuncia contra González Rodríguez.

Según la acusada, en lugar de depositar el dinero a la cuenta fiscal, las autoridades eclesiásticas optaron por guardarlo en una caja fuerte, cuya llave era resguardada por Velázquez Solís y el sacerdote Rubén Herrera, ecónomo del seminario.

En dos ocasiones detectaron faltante de dinero, siendo en la última ocasión que encontraron sólo 900 mil pesos.

Ante la desaparición del dinero se ordenó una auditoría interna, la cual reveló un faltante de 18 millones 603 mil pesos entre 2012 y 2016.

En diciembre de 2016, el ex vicario interpuso la denuncia ante la Fiscalía de Guanajuato, la cual quedó radicada en la carpeta de investigación 65824/2016 a cargo de la Unidad Especializada en Delitos Patrimoniales.

El pasado 15 de mayo, en la Sala 4 de los juzgados penales de Irapuato se realizó la primera audiencia en contra de González Rodríguez y dos trabajadores más; sin embargo, la Fiscalía solicitó a la jueza de control, Yolanda Frausto, posponer la audiencia, la cual fue aprobada por las dos partes.

Tentación terrenal

En la primera semana de agosto de 2018, la ex contadora acudió a la Fiscalía a presentar una querella en contra del sacerdote José Gerardo Velázquez Solís, a quien responsabilizó del desfalco a la Diócesis.

En la denuncia, pidió que se investigaran propiedades a nombre del religioso, así como cuentas bancarias y de inversiones.

González Rodríguez presentó pruebas de los depósitos que se le hacían al Despacho Rubén Reyes y Asociados de Jacona, Michoacán, quien prestaba los servicios de contabilidad externa al Obispado.

Además, la defensa entregó copias de escrituras del Registro Público de la Propiedad de Salamanca, entre ellos la de una residencia de descanso valuada en 13 millones de pesos ubicada en el Fraccionamiento Santa María Residencial, construida por el sacerdote Velázquez Solís, la cual vendió a su hermana el año pasado.

Detalló que, entre el 2 y el 9 de septiembre de 2014, el padre Gerardo le pidió a la contadora dos cheques por 290 mil pesos para la compra de éste terreno.

A nombre de la empleada

Luego, entre el 19 de septiembre de 2014 y el 2 de junio de 2016, aseguró que le entregó al ex apoderado del Obispado 43 cheques más para construir en dicho terreno por un monto total de 5 millones 285 mil pesos.

En la denuncia también solicitó que se girara un exhorto para que los agentes investigadores acudieran al municipio de Erongarícuaro, Michoacán, donde el religioso tiene una propiedad cerca del Lago de Pátzcuaro de mil 600 metros cuadrados. De acuerdo con la escritura pública 11168, con fecha de 7 de junio de 1989, Velázquez Solís compró el terreno en 960 mil pesos.

Según la acusada, la finca cuenta con 5 cabañas en su interior, un establo con ganado bovino y cancha de futbol.

Por otra parte, la defensa de González Rodríguez presentó la escritura pública 3013 en la que se señala al sacerdote como propietario de un inmueble en el fraccionamiento Balderas, de Morelia.

Del mismo modo requirió que se investigaran las propiedades y cuentas bancarias de Juana Correa Sánchez, quien trabaja como empleada doméstica desde hace 20 años con el sacerdote, así como de dos de sus hermanas.