Jóvenes limpian la capital oaxaqueña y reforestan el Cerro del Fortín

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Dice un viejo y conocido refrán: Un grano de arena no es nada... pero millones de granos forman un desierto. Lo mismo ocurrió este domingo en el Centro Histórico y en el Cerro del Fortín de la capital de Oaxaca, en donde decenas de manos se unieron en dos distintas causas, pero con el mismo fin: contribuir al rescate del planeta.

Como ocurre en tiempos de la tecnología, las convocatorias se difundieron en redes sociales. Joselin vio ambas y determinó sumarse a una, movida por la preocupación del deterioro de la calidad del medio ambiente.

Ella ofrece su servicio social en una dependencia de gobierno que tiene sus oficinas en la colonia Reforma. Desde ese punto, todas las mañanas ha visto cómo el aire cada vez es más turbio. “Los cerros se ven cubiertos de un humo grisáceo, como si estuviera nublado. Van como cuatro o cinco semanas que no se ve limpio, antes no era así”.

Ella escarba un poco en la cepa de un árbol plantado frente al Jardín Carbajal. La lluvia de la noche anterior dejó un amasijo de colillas de cigarro, vasos desechables, bolsas de plástico, uno que otro popote y cáscaras de fruta. Es basura que a simple ojo no se ve. La cepa siguiente está igual, colillas y más colillas de cigarro de una noche de fiesta.

 

Obligados a hacer conciencia

De acuerdo con algunos estudios, las colillas son la mayor causa de basura en el mundo. Se estima que se desechan más de 4,5 trillones por año. Generalmente se tiran al piso y, cuando llueve, son arrastradas a las alcantarillas y a las fuentes de agua que luego consumimos todos. O se dejan en las cepas de los árboles, causando contaminación del suelo.

Al tequio convocado por la organización Jóvenes de Juárez, recientemente conformada, se sumaron 45 personas quienes recolectaron basura orgánica, inorgánica, papel y cartón, desde los Arquitos de Xochimilco hasta la colindancia con Arteaga.

La zona, por ser lugar turístico, supondría estar libre de basura, pero no es así. Aún con la presencia de contenedores, las jardineras, ventanas o rincones de las fachadas, son utilizadas para dejar los restos de alimentos o utensilios desechables. Lo ideal, señala Karime Arlette Rojas Cruz, integrante fundadora de los Jóvenes de Juárez, es que se redujera al máximo la generación de basura y transitar hacia la cultura de la separación y reciclaje.

“Estamos en una época en donde estamos obligados a hacer conciencia, el mundo se está deteriorando cada vez más; Oaxaca ya no luce como antes, no se ve igual, cada día hay más smog, cada día hay más basura. No queremos que nuestro mundo se contamine más, queremos dejarle algo bueno a las futuras generaciones”.

 

"Quiero seguir viviendo"

Unido al tequio, Octavio, un joven que cursa estudios universitarios comparte la misma preocupación. “Quiero seguir viviendo”, argumenta mientras recoge la basura acumulada en jardineras. “Me quise unir porque quiero seguir viviendo, disfrutar la vida, quiero llegar a tener una familia”, agrega.

La generación de basura en el municipio de Oaxaca de Juárez es de 700 a mil toneladas diarias, de las cuales ni siquiera el 10 por ciento es separado en contenedores y bolsas específicas para desechos orgánicos e inorgánicos.

“Vemos cómo está el ambiente ahorita y da miedo de lo que pueda pasar en el futuro. Contribuir con algo pequeño ayuda mucho”, señala Sammara, también estudiante.

Reforestan El Fortín

 

En otro lado de la ciudad, justo en el Cerro del Fortín, a convocatoria de la organización Colmillo Blanco, decenas de familias se sumaron a la reforestación.

“La gente tuvo una buena reacción y ayudarnos a plantar árboles para ayudar a los animales que sobreviven en el cerro. Es una pena que estemos actuando sobre las consecuencias, pero el efecto que podemos lograr todavía, es beneficiar a la naturaleza. Está en nuestras manos”, manifestó Carlos Alberto Morales, presidente de Colmillo Blanco, quien hizo la convocatoria.

El Cerro del Fortín, establecido como uno de los principales pulmones citadinos, no se ha salvado de la destrucción por la mano del hombre. La mancha urbana la ha ido devorando año con año.

Desde su decreto como Área Estatal Protegida, el parque del Cerro del Fortín ha perdido 22 hectáreas de flora bajo la mancha urbana. La malla que delimita el parque -considerado el último pulmón dentro de la ciudad- fue vencida por asentamientos urbanos irregulares.

Mientras que en 1973 -año en que fue decretado como área natural protegida- el Cerro del Fortín estaba compuesto por 88 hectáreas, hoy sólo quedan 66. El cerro del Fortín resguarda plantas de encino, encino chaparro y cuatro diferentes especies de copales. Además, tiene 62 diferentes tipos de aves, entre éstas el correcaminos, que es el emblema del parque.