Recuperan historia del oro verde

Carina Pérez GarcíaCarina Pérez García

El secado de la fibra extraída de las pencas.

SOTUTA DE PEÓN, Tecoh, Yucatán.- Oro verde es el nombre que recibió el henequén en Yucatán durante el siglo 19, a causa de la gran derrama económica que generó durante su auge industrial. Sí, antes de la invención del plástico, esta fibra fue la protagonista de toda una época y enriqueció a los hacendados, quienes después de la conquista la produjeron y explotaron para volverla la más importante agroindustria.

Fue así que los productos derivados del henequén comenzaron a venderse a lugares cada vez más lejanos, hasta llegar a los mercados estadounidenses y europeos. La historia se puede vivir en la única hacienda viva, restaurada en su totalidad y en la que se pueden conocer plantíos de henequén y la maquinaria que funciona al mismo ritmo que hace más de cien años.

Hoy convertida en una casa museo, la Hacienda Sotuta de Peón transporta al visitante a una época de esplendor en la historia, contada en cada punto de los recorridos que ofrece.

Un asomo a la historia

Esta hacienda fue construida a finales del siglo 19 en Tecoh, Yucatán. Hoy en día ofrece al visitante una interesante travesía al pasado, mientras disfruta de los puntos más destacados de la hacienda: su portal, sus jardines, sus plantíos de henequén y la visita a una auténtica casa maya, en la que recibe al visitante un personaje inolvidable, don Toñito; el recorrido finaliza con un regalo, un chapuzón en un cenote cerrado en el que se puede apaciguar el calor.

La Hacienda Viva Sotuta de Peón representa un monumento histórico ubicado en el corazón de la antigua zona henequenera del estado de Yucatán. Ofrece la oportunidad de conocer cómo funcionaba anteriormente una hacienda henequenera. En su decoración posee un fastuoso estilo, los muebles fueron recuperados de varias haciendas y son de estilo francés.

La maquinaria está en total funcionamiento para mostrar al visitante los procesos para sacar la fibra al mercado.

Un viaje en el tiempo

Para cualquier visitante, el recorrido es una especie de viaje en el tiempo. Como en el pasado, abordará las plataformas de madera llamadas 'truks', las cuales son tiradas por mulas sobre rieles de Decauville, tal y como originalmente las usaban los trabajadores de esta hacienda.

La experiencia vuelve al visitante testigo de cada paso del proceso de transformación del henequén, de la planta a la fibra y de la fibra al producto terminado. También tendrá la oportunidad de ver la maquinaria antigua que ha sido rescatada de los estragos del tiempo y reconstruida a su precisa capacidad operativa.

El viaje concluye con la visita a una de las atracciones secretas de la hacienda, los cenotes: ríos de aguas cristalinas y alcalinas en los que el visitante podrá tomar un refrescante chapuzón al final del paseo y puede nadar con mucha seguridad o sumergirse en una piscina, rodeada de exuberantes jardines de flores tropicales, árboles y plantas nativas de un verde espectacular.