Uxmal: majestuosidad y belleza

La serpiente, en la decoración de este edificio.

SANTA ELENA, Yucatán.- En la región sureste del estado, a 84 kilómetros de Mérida, se puede apreciar la espectacularidad de la zona arqueológica de Uxmal, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Este sitio que tomó tres siglos y medio reconstruir, es una de las zonas arqueológicas de la cultura maya cuya arquitectura es de las más majestuosas de esta entidad.

¿Sabías que en esta ciudad maya llegaron a habitar 20 mil personas? La estadística está basada en el número de chultunoob (cisternas) que construyeron. Es día domingo y es Antonio Moreno Vásquez, guía de turistas, quien ofrece un recorrido por los ocho bloques abiertos al público, tan solo el 25 por ciento del total del centro ceremonial que mide más de mil 600 metros. Aunque aún no es mediodía, el clima llega a los 39 grados; cualquier aventurero debe disponerse a vivir una experiencia con recompensas.

Al accesar a esta zona, el visitante comienza el recorrido, que en total dura 85 minutos, justo detrás de la Pirámide del Adivino o el Enano, el cual tiene cinco edificios en uno, con una distribución y cargas perfectas. Todas las edificaciones están hechas con piedra caliza y son muestra de la decoración maya, ejemplar por sus tallas. Rodean la zona árboles de ceiba, especie sagrada para los mayas, así como especies que corresponden a su vegetación de selva baja caducifolia.

La gran cantidad y variedad de edificios hablan de la complejidad social en este centro de las actividades políticas, económicas y religiosas. Antonio Moreno comparte que apenas se tiene un pequeño porcentaje abierto al público, el cual se recorre en ocho módulos. Las edificaciones que se recorren son: la Pirámide del Adivino o del Enano, el Cuadrángulo de los Pájaros, el Cuadrángulo de las Monjas, el Juego de Pelota, la Casa de las Tortugas, el Palacio del Gobernador, la Gran Pirámide y Grupo El Palomar.

La serpiente, en la decoración de este edificio.

Dedicada a Chaac

Todas las máscaras de la decoración están dedicadas a la deidad Chaac, el dios maya de la lluvia, el trueno y los puntos cardinales. En cada una de las máscaras con la que se le representa, los párpados tienen el símbolo de Venus, por la alineación con este planeta considerada la estrella de la mañana; al igual, tiene una representación calendárica que corresponde a la observación de los astros y al registro de los eventos astronómicos, como el número 73, que si se multiplica por cinco da 365 o 73 por ocho, 584, el ciclo de venus.

Nuestro guía nos cuenta que el maya utilizaba diferentes maneras para llevar la cuenta del tiempo, el 73 y el 52, la cuenta larga y los ciclos lunares de la observación de los astros. Los ejemplifica en el Cuadrángulo de las Monjas, donde se encuentran 52 serpientes bicéfalas, ornamentación que se repite en Tajín y en la pirámide de Chichén Itzá, donde el castillo de Chichén tiene cuatro lados, en cada uno una escalinata y en cada escalinata, 91 escalones. Si se multiplica 91 por 4 da un total de 364, porque en un año se tienen 13 lunaciones, en promedio cada una de 28 días, así que 13 por 28 da 364.

La ceiba: el 13 y el 9

Otros números representativos para los mayas son el 13 y el 9, los cuales fueron utilizados en su cosmogonía. Dado que el maya reconoció a la ceiba como su árbol sagrado, lo conceptualizó porque se tenía una ceiba en cada rumbo cósmico y una central, que representó el eje del mundo. Como el axis mundi: las raíces de la ceiba representaron los nueve niveles del inframundo, el tallo: la vida terrenal y, las ramas y hojas, los 13 niveles celestes; cada nivel representa un dios: 13 dioses celestes y nueve dioses del inframundo. Aunque la suma da 22, no solo fueron estas deidades, sino más de 150 dioses mayas.

Chultunoob: sistema de cisternas

En Uxmal, los mayas crearon chultunoob (cisternas) para la captación de agua al no contar con fuentes naturales para abastecerse, la cual captaban de la lluvia durante los meses de junio a septiembre. El tipo de vegetación se llama selva mediana subcaducifolia, es decir, es una pequeña sierra y un enorme valle de nueve mil kilómetros cuadrados, tierras muy rojas oscuras, mucho de óxido de hierro y potasio, por lo que los árboles llegaron a medir 15 metros. Se establecieron ahí por ser una tierra fértil.