"La maternidad, un desafío amoroso": Guadalupe Ángela

Guadalupe Ángela.

La voz de Guadalupe Ángela vibra en su poesía y su ser, esa la voz interior que le nombra un amor incondicional a su hija Abril, una profunda pasión por la escritura y una entrega al mayor desafío que libra a diario, el de la maternidad. En entrevista, la poeta y profesora de literatura y escritura creativa comparte por qué asegura que la maternidad es un desafío amoroso y por qué, desde que decidió ser madre, supo que la maternidad es el arte de la paciencia.

Sabe bien sobre los vericuetos que implica la escritura, desde el proceso del manuscrito hasta tener en las manos al libro como objeto. Afirma que ser madre es un desafío porque en este rol la mujer se dispone a amar incondicionalmente, acto que quizá a muchos seres humanos les cueste trabajo. Para ella realmente amar implica entregarse al amor por esa hija, a la pareja o a la poesía. Se trata de seguir apostando cada día; apuesta por sí misma implica ya un acto de amor.

¿Qué te significan la escritura y la maternidad?

“La escritura para mí ha sido pulsión de vida, una curiosidad, un asombro, el tacto con el mundo. La maternidad para mí significa un desafío, no todo son momento gratos, hay unos difìciles, como los berrinches o la adolescencia. Es un desafío porque tienes que lidiar con la otredad y es un reto porque tenemos que estirar la cuerda del otro aunque este dependa de nosotros y respetar su deseo, su voluntad y sueños. Por eso digo que es un desafío enorme, porque uno no puede imponerse ante los deseos de esa pequeña o pequeño”.

Cuando decidiste ser madre, ¿cómo fue el proceso de escribir, cómo lo modificó?

“Decidí ser madre cuando vi la palabra positivo en la papeleta, ¡fue una sorpresa! En ese momento dije: le pondré Brasil, porque estaba planeando un viaje a Brasil- Al final le puse Abril, que tiene las letras de Brasil y también porque esperaba que naciera en ese mes, pero nació un uno de mayo.

Al principio fue un momento muy intenso, un cambio de estar soltera en mi caso y de andar de arriba a abajo en la bicicleta, de salir a bailar, de ir a las exposiciones y de repente fue estar en casa pendiente de la demanda de esa pequeña.

En algún momento escribí que todo se detenía para atender a las flores de mayo, en un poema que titulé Breast-feed (amamantar). Desde que mi hija nació yo empecé a tomar apuntes de lo que significa para mí la maternidad y todo eso se refleja en algunos versos. Recuerdo uno que dice: "-Cesárea, la última palabra que desearía escribir en un poema-.

A partir de todo lo que comencé a vivir fui escribiendo. A veces se acostumbra ver a la madre desde una cuestión sagrada y plena, pero existen momentos difíciles, como cuando se enferman los niños, cuando se pelan con sus compañeros o cuando lloran y una no sabe por qué. Así que en los textos que escribía reflejaba ambas partes: la de la alegría y la de la dificultad”.

El arte de la escritura y la maternidad

“Uno escoje su oficio y el oficio de la poesía no es fácil, implica tiempo, contemplación, reescritura, revisión, mucha lectura, es una decisión que se toma. Es un oficio que usualmente no genera muchos ingresos; son otras las ganancias. Así que si una tiene el interés por la belleza de la palabra lo haces. El arte de ser madre es dar lo que no se tiene dice el psicoanalista Jaques Lacan, en este caso es dar paciencia. Yo creo que la maternidad es el arte de la paciencia”.

Has librado varias batallas en la vida, respecto a la salud. ¿Qué fuerza es la que te impulsa a seguir disfrutando de la vida y de la escritura ?

“Sí he vivido momentos muy difíciles, batallas personales de salud y este año también  dos grandes pérdidas de amigos queridos, ambas muy cercanas en tiempo, uno en marzo y otra en abril. Las de mis amigos poetas: José Molina y Rocío González. Ha sido muy doloroso para mí. La de José no la esperábamos. En el caso de Rocío, una mujer sabia, ella nos fue preparando y escogió irse sin sufrimiento.

La escruitura es un abrazo

"Han sido muertes muy tristes, sin embargo la escritura está ahí y ha sido un abrazo, un refugio. He escrito poemas acerca de estas dos pérdidas, así como del proceso que pasé en una enfermedad grave y su tratamiento; esto me ha hecho ser más comprensiva con el sufrimiento humano y es lo que me hace disfrutar cada día y reafirmar que la vida es corta, frágil y que no tenemos garantía de nada. Nos toca ser más humildes porque somos seres muy vulnerables que en cualquier momento nos podemos enfermar o morir.

La escritura es un sostén, un asidero, un lugar de juego y de esperanza porque de alguna manera en las palabras hay cierta esperanza de que las cosas sean diferentes, de que se puede crear algo bello a partir de algo muy doloroso”.

Mientras estabas embarazada, ¿qué leías, qué escuchabas o de qué otras artes te rodeabas?

“Cuando estaba embarazada yo hacía meditación, iba a todos los eventos de arte de Oaxaca, caminaba por la ciudad y escuchaba música. Cuando nació Abril yo busqué música para niñas, pero en realidad no soy tan musical, soy una persona que escucho un rato y luego ya quiero el silencio. A ella le ponía música para dormir, la llevaba a conciertos... es una persona musical, todo el tiempo escucha música, eso me parece interesante y diferente. Es rico ver a mi hija diferente de mí”.

¿Qué te representa ser madre?

“Ser madre es un desafío. Ser madre y artista pues es aún más grande, porque uno tiene que encontrar momentos para la creación, sobre todo cuando los chicos y chicas están pequeños y requieren de nuestra supervisión constante.

Esto llevó a Guadalupe Ángela a escribir un poema que empieza así: "Creí ser búho acaso porque esperaba que durmieran los niños, acaso porque esperaba la respiración del bosque, creí ser búho, vestí plumas... luego me quité el traje de búho, mi cuerpo volvió a sus dimensiones de madre, alerta para llevar al día siguiente a los niños a la escuela".

La poeta recuerda a Virginia Woolf cuando hablaba de que una escritora o artista requiere de una habitación propia: "Yo creo que además de una habitación propia una requiere de un día propio, entonces tienes que buscártelo, aunque tengas a tu pareja o hijos. Es como vestirse de búho un rato para luego quitarte ese plumaje y ponerte el otro, el de la madre que tiene que cocinar o lavar los trastes. Sí, creo que debes buscarte ese espacio físico y temporal para hacer y ser las dos cosas”.

¿En qué momento de tu vida estás como poeta?

“Ahora estoy en un momento muy creativo, escribiendo varios borradores de libros. Está por salir un poemario dirigido a los adolescentes y a las madres y padres de ellos. Se titulará Autorretratos de una joven bailarina y lo publicará 1450 ediciones. En este libro hablo de los cambios en los hijos e hijas y de la distancia que empiezan a tomar de sus padres; lo hago a través de la metáfora de la danza contemporánea. Este libro tiene mucho que ver con Abril, porque lo escribí cuando esperaba que saliera de sus clases de danza; mientras escuchaba el tambor y veía a las chicas bailar, yo hacía apuntes.

Mi hija Abril me ha dado la inspiración para escribir varios poemas. También estoy escribiendo sobre cuando los hijos e hijas toman su rumbo, cuando esas pequeñas plumas que uno le fue colocando en su espalda ahora crecen, tienen una gran envergadura y están a punto de hacer sus primeros vuelos”. Así, con esa calma y serenidad de su voz, asume que ahora su hija está en una edad en la que las alas han crecido tanto que están listas para planear.