EL LECTOR FURTIVO| Tlapanochestli

Rafael Alfonso

Esta noche me dispongo a llevar a cabo el unboxing* del ejemplar que próximamente adornará mi biblioteca personal y del cual me hice al asistir a la presentación que se llevó a cabo en el Museo de los Pintores de Oaxaca (MUPO) el pasado 3 de mayo.

Con mucho cuidado retiro el plástico que cubre el volumen y aspiro el aroma a libro nuevo. El color de la portada es perfectamente acorde con el contenido, ya que se trata de un título en el cual el protagonista es el color. Sin más preámbulo, voy al ajo:

Se trata del libro Tlapanochestli y el ancestral oro carmín de Oaxaca (SECULTA 2019), cuyo tema es la grana cochinilla, uno de los activos culturales y económicos que más ha aportado a la identidad de Oaxaca, y que en su momento ha sido el segundo producto de exportación novohispano, únicamente superado por la plata.

Tal ha sido su importancia, que podemos decir que este insecto ha sostenido la economía de la región, gracias al alto valor que llegó a alcanzar; superior al que tuvieron otros conocidos colorantes de la época colonial, como son el palo de Brasil, el palo de Campeche y el índigo.

Antes de la llegada de los tintes químicos industriales, la grana cochinilla se cotizaba prácticamente a precio de oro, sobre todo debido al gran aprecio que se tenía por este colorante en Europa.

La obra se divide en tres capítulos. El primero de ellos, a cargo del escritor y editor Cuauhtémoc Peña, describe la actividad de Tlapanochestli, el centro educativo, de desarrollo e investigación de la grana cochinilla fundado por el ingeniero Ignacio del Río y Dueñas, biólogo y emprendedor mexicano “hallado”, como se dice coloquialmente, en Oaxaca.

El segundo capítulo habla de las referencias históricas que nos dan cuenta de la relevancia que la grana cochinilla ha tenido desde la época novohispana. El último capítulo es un anexo que contiene obras del ingeniero Del Río que abarcan desde algunos usos y técnicas para aprovechar el colorante, hasta un poema/ adivinanza en el que explota sus dotes líricas.

Un rasgo sobresaliente de este libro es que la edición está profusamente ilustrada con el trabajo de los maestros Manuel Jiménez y Jorge Omar Martínez, fotógrafos de reconocida trayectoria, mismo que ha sido trasladado al papel con una excelente calidad de impresión. Ni qué decir que el volumen es en verdad espectacular.

En la presentación, el ingeniero Manuel Loera, actual director del centro Tlapanochestli, apuntó que en estos tiempos existe una creciente demanda de productos naturales orgánicos, amigables con el medio ambiente y de baja o nula toxicidad, características todas que cumple la grana cochinilla como colorante.

Por estas razones, es lógico esperar el incremento de su presencia en el mundo y de su valor. Quizás en algunos años asistamos al resurgimiento de la grana cochinilla como uno de los productos comerciales más importantes de nuestro estado y vuelva a ser “el oro carmín de Oaxaca”; mientras tanto, seguiré disfrutando de mi libro y buscándole un lugar lucidor en la biblioteca de la casa.