IMSS a trabajo doméstico, un derecho negado

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Trabajo doméstico, sobreexplotación y nula seguridad laboral

Cuando Luz entró a la tienda de ropa de la señora Soledad, en lo que menos pensó es en pedir seguridad social por la vacante de empleada que vio en el anuncio pegado en el mostrador.

A cambio de 800 pesos a la semana, Luz de 18 años y originaria de Putla Villa de Guerrero desde los 14 años ha trabajado en ferreterías o pequeños negocios en mercados, aceptó recibir 800 pesos por auxiliar a la señora Soledad a atender su tienda y los quehaceres en su hogar, sobre todo por las mañanas y los sábados.

Contratarla, una necesidad

Su nueva empleadora, quien gana lo indispensable para hacer llevadera su vida en solitario a sus 66 años, ignora que desde el 1 de abril existe un programa piloto que debería obligarla a afiliar a Luz ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“No duran”, es la primera razón que argumenta la señora Soledad cuando se le explica un derecho que debería otorgar a su nueva trabajadora del hogar, quien a su vez es la dependienta de su tienda de ropa.

Después de hacer cuentas, reconoce que la única manera de cubrir antes de cada 20 de mes la cuota de poco más de 900 pesos mensuales ante el IMSS sería descontarlo de su salario de Luz, “le pago a alguien porque a mi edad ya no puedo hacer todas las cosas, pero no porque tenga o gane mucho dinero”.

Para la Coordinadora del Área de Procesos Organizativos de Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC), Nora Cacho, la falta de claridad en los mecanismos de sanción o la difusión del programa piloto del IMSS para afiliar a las trabajadoras sociales impide que aún muchas de ellas accedan a este derecho.

Poco conocido

El 30 de marzo, Día Internacional de las Trabajaras del Hogar, se hizo el anuncio oficial, pero el programa piloto se puso en marcha el 1 de abril luego de que la Suprema Corte de la Nación declaró inconstitucional su exclusión del IMSS.

El programa piloto, recuerda, durará 18 meses “y al final se deberá hacer una valoración muy crítica porque debe haber una propuesta de Ley para que la Seguridad Social pueda ser un régimen obligatorio porque ha sido un derecho negado por muchos años a las trabajadoras del hogar”.

El planteamiento inicial es que haya una obligatoriedad de sus empleadores para afliarlas, “pero no está claras sanciones o multas”, dejando al criterio de ellos otorgarles un derecho laboral, ya que muchas veces el trabajo no se reconoce al creer que “nos ayudan en la casa”.

Como en este caso el IMSS hizo un régimen especial para que las y los empleadores no tengan que darse de alta, no hay cómo obligarlos a otorgar una prestación de un trabajo que se sigue viendo como un servicio, se naturaliza como inferior o no se valora.

Lo más preocupante es que para inscribirlas al IMSS sus empleadores consideren reducir su salario para pagar la cuota patronal, cuando lo que reciben es un salario que oscila entre los cien y 150 pesos diarios.

“Todavía hay expectativa si se inscriben o no, es una negociación con sus empleadores, no es como en otros trabajos regulados por la Ley o que todos puedan observar, estamos hablando de trabajo al interior de una casa, poco visible”, advirtió.