En el 487 aniversario

MISCELÁNEA

Instituto de Ciencias y Artes del Estado (Circa 1950; Fundación Cultural Bustamante Vasconcelos).

Oaxaca de Juárez -antes guarnición, después villa, hoy ciudad- cumplió 487 años en que le fue conferido el último rango. En ese lapso, el río del tiempo la ha inscripto en el mundo como un símbolo de la identidad multicultural que nos distingue a los oaxaqueños y a la vez, nos une con pueblos de todas las latitudes.

Nuestro Centro Histórico, es un antiguo corazón de piedra verde que sobrevive bajo el cielo de zafir, rodeado de las serranías que abrazan la ciudad.

Alrededor de ese punto inaugural, perduran apacibles callejones, templos y mercados de factura colonial, plazas frescas de palomas y laureles.

Ahí, la arquitectura impone su monumentalidad y arcaísmo; entonces, se instala el sentimiento del tiempo por esa afortunada concurrencia de lo actual y lo antiguo en la figura de un convento o de una casona solariega.

Allí destacan –entre otros– el conjunto de Santo Domingo de Guzmán, el palacio del Arzobispado, el asiento del entonces Instituto de Ciencias y Artes del Estado -hoy UABJO- y el antiguo Convento de Los Siete Príncipes; casas y recintos, que sosegaron nuestra infancia en esta ciudad, y que durante más de 479 años la han acompañado en sus cambios y permanencia.

Hay, desde luego, otros ámbitos, otras voces que se entretejen con los espacios antes nombrados, y que están enclavadas en las 13 agencias que integran nuestra ciudad.

Los edificios no se limitan a contener habitaciones: son una forma del saber. En ellos se resguardan también producciones artísticas que son otra forma del conocimiento, de la convivencia y del perfeccionamiento espiritual.

En contra del olvido, se yerguen esas edificaciones.

EX LIBRIS

Breviarios de nuestra historia

En su libro Temas del pasado oaxaqueño, el médico e historiador Juan I. Bustamante Vasconcelos, aborda –entre otros temas de interés general- la etimología de Oaxaca, el origen del nombre de la ciudad de Monte Albán, la leyenda de la Princesa Donají y pone a disposición de los interesados en la historia de Oaxaca, una notable suma de ensayos históricos sobre nuestra ciudad.

Crónicas de Oaxaca es un valioso legado que nos heredó don Everardo Ramírez Bohórquez, que recoge acontecimientos ocurridos desde la fundación de la ciudad y destaca semblanzas de hombres y mujeres protagonistas de la cultura, la tradición y la historia de la ciudad, con excelente prosa periodística.

Oaxaca, ciudad para vivirla y contarla, obra en cinco tomos, contiene los artículos que el maestro Rubén Vasconcelos Beltrán escribió entre el año 2002 y 2011, en su carácter de Cronista Municipal de la ciudad. En estos numerosos textos, el autor describe con acuciosos detalles los acontecimientos que han dejado huella en el acontecer histórico de la ciudad.

MEMENTO

Toponimia de Oaxaca

“…en verdad la frase en la nariz o en la punta de los guajes es de difícil o imposible comprensión y no resiste ningún análisis. (…) En otras palabras, que en vez de la traducción acostumbrada se use la de en el promontorio de los guajes, o la colina de los guajes, o mejor la loma de los guajes, como correspondiente al nombre original de nuestra ciudad, por ser mucho más clara, lógica y apegarse a la realidad”. (Temas del pasado oaxaqueño; Dr. Juan I. Bustamante; Fundación Cultural Bustamante Vasconcelos, 2000).

Barrios viejos

“(…) Los barrios viejos se conformaban en torno a los templos con advocaciones tales como Jalatlaco, Los Príncipes, La Defensa, Consolación, San Juan de Dios, El Calvario y en sitios como “La Esquina del Polvo”, del “Chilero”, de “La Barraca”, de “Juan Diego” (…)”. (Crónicas de Oaxaca; Everardo Ramírez Bohórquez; H. Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez 2011-2013, 2011).

Nomenclatura legendaria

“ (…) Hay muchos casos de impropiedad en la nomenclatura, pero algunas tienen al menos un sabor de curioso folklore, como aquella que fue abolida en el año 1884 (…) y que incluía nombres como: Calle de la Duda, Calle del Abono de las Ratas, Calle del Burro, Calle de los Gallos Viejos, Calle del Nabo, Calle del Doblez, Calle del Desastre, Calle de la Ira, Calle del Uso del Tizne, Calle del Soplo, Calle del Cuscús, Calle del Deseo, Calle del Amor, Calle del Catarro, Calle del Flato, Calle del Apretón, Calle de la Leña, Calle del Tropezón Calle Sucia, etcétera, algunos de cuyos nombres se explicaban en razón de algunos sucesos allí registrados y por ciertos personajes de los vecindarios antiguos der la colonial Nueva Antequera”.

(Crónicas de Oaxaca; Everardo Ramírez Bohórquez; H. Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez 2011-2013, 2011).