Oaxaca, 487 años: encrucijada histórica

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

El trazo perfecto de sus calles, herencia colonial. A la izquierda, la Alameda de León, al centro, Catedral y a la derecha el zócalo

La anarquía que en los últimos 40 años ha marcado el crecimiento demográfico en la ciudad de Oaxaca la ha atosigado de problemas irresueltos: la suficiencia de agua potable, la ausencia de un sistema de gestión de desechos sólidos urbanos y el comercio ambulante.

Para el director del Instituto de la Naturaleza la Sociedad Oaxaqueña (INSO), Juan José Consejo Dueñas, el aniversario 487 de la ciudad obliga a reflexionar sobre su crítica situación, en cuanto a viabilidad ambiental que alcanza a toda la mancha urbana que conforman alrededor de 20 municipios conurbados.

“Hay un pésimo manejo de agua, un crecimiento descontrolado e irregular y carecemos de un esquema de manejo de las 800 toneladas de desechos sólidos”, que desde su punto de vista encabezan una lista interminable de problemas.

El emblemático Juárez del Cerro del Fortín. "Si no les gusta Oaxaca ¡....!"

Situación al límite

Si bien todavía hay elementos arquitectónico y urbanísticos que hacen que se consideren que la ciudad de Oaxaca aún tiene remedio, “estamos en una situación crítica que nos puede llevar a un desastre”.

Los problemas que enfrenta la ciudad, en opinión del historiador y director del Instituto de Investigaciones en Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Francisco José Ruiz Cervantes, son por su crecimiento desordenado.

“En los años 70 se intentó un ordenamiento, pero desde los 80 ha sido un crecimiento anárquico con los problemas que eso trae como la disponibilidad del agua en una ciudad con una vocación turística”, expresó.

La iniciativa de la sociedad civil de sembrar árboles en calles del centro, sus museos y espacios culturales permiten que la ciudad se disfrute de otra manera y esté viva, pero “falta más responsabilidad de las autoridades y la ciudadanía para resolver el problema de la basura o el comercio informal.

“Se tienen que cambiar las pautas porque el destino ya nos alcanzó. Falta una voluntad frente a la necesidad económica de quienes la habitan”. Las únicas opciones económicas son el turismo o el comercio, formal o en las calles.

Ambos coincidieron en que la responsabilidad de preservar la ciudad de Oaxaca no sólo recae en las autoridades, sino debe implicar una participación más activa de la ciudadanía que la habita.