Un tesoro artístico para el país

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Claustro del convento de Santo Domingo de Guzmán en 1970

La Ciudad de Oaxaca de Juárez, que cumple este día 487, es una belleza arquitectónica de cantera, adobe y hierro forjado, que en cada calle rememora el pasado colonial de la Villa de Antequera de Guaxaca, un verdadero tesoro artístico del país.

El Centro Histórico constituye un viaje a la ciudad colonial, con edificios emblemáticos como el Palacio de Gobierno, la Catedral, la Casa de Cortés, el edificio del Monte de Piedad, la biblioteca pública, sus numerosos templos y mercados.

La ciudad se trazó en 1529, el autor fue el alarife Alfonso García Bravo, quien tomó como punto de fuga lo que hoy es el Zócalo para desde ahí dar dimensión y diseño a las calles. Unido a esto, el primer obispo de Oaxaca, Francisco López Zárate, descubrió yacimientos cercanos de cantera verde, que pronto fueron explotados para levantar casas e iglesias, lo que le dio un peculiar color a las edificaciones.

El primer Cabildo levantó su primera casa consistorial en 1576 en el sitio que ocupa hoy el palacio de gobierno. En el transcurso del siglo XVII y primer cuarto del siglo XVIII, la construcción tuvo mejoras considerables; el adobe de los muros fue sustituido por cantera y el techo de paja o teja, por el de terracerías sólidas. En 1775, el cabildo contrató los servicios del arquitecto Nicolás de Láfora para que proyectara y dirigiera un nuevo edificio, que concluyó en 1783. Desgraciadamente, los terremotos de 1787 y 1801 dañaron la obra.

El mismo obispo López Zárate, en 1535, inició los preparativos para la construcción de la Catedral, basado en el diseño de tipo basilical usado en la ciudad de México y Puebla.

La Catedral atravesó por varias etapas de construcción, hasta alcanzar su forma actual. La primera obra comprendía tres naves, con muros y pilares de cantera; la portada era austera, y el interior tenía altares y retablos. Hacia 1667, la autoridad eclesiástica inició el abovedamiento de las naves, la sacristía y la sala capitular.

En 1714, un fuerte temblor causó serios daños, lo cual obligó cerrarla al culto. En 1724 se decidió la reconstrucción, otorgando el proyecto al arquitecto local Miguel de Sanabria.La fachada data del siglo XVII y está realizada en cantera verde con un estilo barroco.

Pero estos apenas fueron los primeros edificios de la Colonia, un recorrido por la ciudad permite admirar la belleza de su trazo, edificios públicos, privados e iglesias, una magnificencia que aún podemos disfrutar. No por nada es Patrimonio Cultural de la Humanidad.