Lucran líderes con ambulantes en Oaxaca

Ambulantaje, la válvula de escape que se convirtió en el principal empleador

Procura que su jornada sea diaria pues para ella y su familia un día sin vender representa un día a medio comer. La falta de opciones para lograr un empleo formal que le permitiera cubrir sus gastos diarios la llevó a vender en las calles.

Desde hace más de cinco años -según le viene a la mente- labora como comerciante informal en el Centro Histórico. Al inicio era ambulante en toda la extensión de la palabra. Llevaba en mochila parte de sus artesanías e iba ofreciendo de lugar en lugar. El espacio semifijo lo logró al sumarse a las movilizaciones de una organización.

Mientras va colocando sus productos entre las jardineras del zócalo capitalino va contando a grandes rasgos, revelar demasiado le podría acarrear problemas.

Tal como ocurre en el sindicato de maestros, para poder mantenerse en la organización de comerciantes tuvo que participar en distintas movilizaciones. La afiliación no fue gratis y tampoco mantener en las calles pues además de pagar cuotas a los líderes hay que “mocharse con los inspectores”.

“Para todas las administraciones de gobierno es más redituable no otorgar permisos porque así nos obligan a dar mordidas y ese es dinero que no se reporta”, expone con la voz tímida para evitar que alguien sepa de lo que habla.

Las cuotas que pagan a las organizaciones que pertenecen se realizan de manera discrecional, sin un comprobante y a razón de lo que el líder considere, dependen del giro de cada puesto. Los cobros pueden ir desde los 50 pesos hasta los 200 pesos el día. “Dependiendo del sapo la pedrada”. Lo mismo ocurre frente a los inspectores quienes “se hacen de la vista gorda siempre y cuando nos pongamos a mano”.

Otros comerciantes consultados refirieron que la presunta tregua otorgada al municipio en la que se comprometieron a reducir el número de puestos y metraje, podría ser utilizado para el chantaje; el comerciante quiere continuar en el zócalo y la alameda tendrá que pagar una cuota adicional.

“Muchos dicen que es bien fácil plantarse en las calles y vender. Que ganamos más que los comerciantes formales, pero no es cierto ni una ni la otra. Si estamos en las calles es porque no tuvimos chance de tener un empleo formal y la otra es que siempre estamos pagando por vender. Si acaso sale para la comida del día”, expuso otro comerciante que de la misma manera evitó dar su nombre.

El comercio informal establecido en la zona de mayor afluencia turística en su mayoría vende artículos artesanales que van desde utensilios de madera, blusas típicas, bolsas tejidas de palma y alebrijes. Hacia la calle de Flores Magón el comercio es diverso y va desde bisutería, pasando por alimentos, zapatos, ropa, juguetes y productos milagro.