Los "tropiezos" del español

El fomento a la lectura es un ejercicio que realmente pocos padres de familia llevan a cabo en casa

“Hasta hace un par de décadas, la humanidad completa tenía un nombre y apellido; en México, además, difícilmente se escuchaba algún término ofensivo para dirigirse a alguna persona; hoy, todos nos llamamos wey, ni siquiera buey y lo peor es que los adultos cada vez nos entendemos menos con las nuevas generaciones”.

Son las palabras de Angélica, abogada de 45 años y un hijo de 20, de quien reconoce que hay momentos en que no entiende nada de lo que habla.

“Lo peor es que nos contagian; recuerdo cuando mi padre me decía que una dama debe saber expresarse; sin embargo, actualmente escuchas a tus hijas decir un '¡qué parió!' y ya no nos escandaliza”, expresó Angélica.

Se pierde el idioma

En el Día Internacional del Idioma Español, la realidad es el irremediable olvido de la lengua madre, que de acuerdo con testimonios de los propios jóvenes, ha dejado de interesarles, debido a que es más fácil sustituir ciertos términos por algunos más coloquiales.

A pesar de que el diccionario de la Real Academia Española (RAE) cuenta con 88 mil palabras o conceptos distintos, más aproximadamente un 30 % de variantes, los especialistas aseveran que la población solo utiliza un 0.1 %; es decir, solo 300 palabras al día y en México, muchas de estas son sustituidas por vocablos que nada tienen que ver con la definición.

“Yo uso varias palabras para simplificar; la neta, pocos chavos hablan como los grandes, por lo menos en la escuela muy pocos usan términos difíciles porque ni les entendemos”, comenta Esteban, universitario.

Implícito, extraoficial, avante, reaje, entre otros, son locuciones que Lizbeth y Yoseline, estudiantes de preparatoria, definitivamente desconocen y por las que aceptan que les hace falta interesarse más en cultivar su lenguaje.

“No, pues de plano no sé qué quieren decir; no sabemos muchas cosas del idioma, creo que eso también daña nuestra comunicación en casa. A mí me regañan si digo cosas que suenan feas, pero en la calle es muy común escuchar entre jóvenes, palabras que los adultos no entienden o los ofenden”.

Modismos por encima del español

En Oaxaca, es común utilizar expresiones que aunque no están avaladas por la RAE, forman parte del coloquial léxico, como se refirió en nota anterior publicada por este medio en su página web.

Yope, muchito, que lo re gran parió, vaya, íralo, biuse, cuche, acedo, bembo, chingao, mampo, titipuchal, entre otras, forman parte de las palabras cada más vez más comunes que hacen la diferencia del idioma español, al oaxaqueño.

“Híjole, ni cuenta me había dado que decimos tantas cosas que en otros lados no se expresan, pus es que en Oaxaca somos chingones, se oye como grosería, pero aquí es una palabra común. Yo no creo que estemos perdiendo la lengua española, pero sí por igualados hablamos palabras que para el resto del mundo son desconocidas”, comenta Diego, vendedor de dulces.

¡Hay niveles!

“Sí hay muchas formas de hablar, pero hay niveles, los fresas no lo hacen igual que la raza, que la banda; yo no me veo diciendo vales mil, se me hace de hueva; yo digo eres mi carnal, mi cuais, mi valedor, depende del rumbo, de si tienes o no dinero y hay frases que todos decimos, como no manches o cero varo”, señalaron estudiantes preparatorianos.

Reconocieron que solo para hacer tarea abren un diccionario o un libro, así como que antes no habían reparado en las palabras que desconocen de la lengua española.

“Definitivamente tenemos que hacer algo, aunque la verdad creo que es muy difícil que podamos recuperar lo perdido del idioma, porque ni en la casa, ni en la escuela, se hace nada al respecto”, puntualizaron.

Penoso olvido

En contraparte, personas adultas reprocharon la deformación que ha padecido el idioma español; pero sobre todo, la ignorancia en la que viven muchos jóvenes, dada la mal utilización del internet.

A ese respecto, el articulista Horacio Corro Espinosa lamentó que la modernidad sea utilizada para todo, menos para informarse.

“Es triste que los jóvenes reduzcan su lenguaje a expresiones sin sentido, cuando el español es tan vasto, pero lo es más que la educación se tergiverse e incumpla con fortalecer el idioma entre ellos; el fomento a la lectura es básico para lograrlo y la utilización correcta de los dispositivos es necesaria para que se informen y amplíen su conocimiento”, concluyó.