Educación, en la agenda de grupos religiosos

Foro Libertad religiosa respeto al estado laico, que se realizó en el Congreso estatal.

El interés de las iglesias representadas en México por intervenir en el sistema educativo nacional forma parte de sus agendas, sobre todo de asociaciones u organizaciones de grupos conservadores, sostiene el Doctor en Antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ariel Corpus Flores.

Momentos después de participar en el foro Libertad religiosa respeto al estado laico, que se realizó en el Congreso estatal, subraya que estas agrupaciones tienen mucho tiempo pugnando y jalando una agenda en temas que tiene que ver con la moralidad, como la educación sexual pero que poco a poco se ha ido expandiendo a otros temas como los matrimonios igualitarios o los mismos derechos humanos. “Este es el riesgo, de que cuando se impongan traten de tener una agenda educativa ad hoc a sus intereses y se restrinjan los derechos de otros ciudadanos”.

El también Maestro en Antropología Social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, sede Sureste, puntualiza que el riesgo es que se pretende regresar a esquemas que restricciones de libertades, que tanto ha costado a la sociedad mexicana.

Ciencia, amenazada

“Ya hay un avance en torno a estos temas de derechos humanos, de educación científica, el respeto a las minorías religiosas o las minorías sexuales, ya hay una avance en todo eso, entonces si se impone una agenda conservadora que busca establecer una visión más a tono a sus intereses particulares de una religión, corremos el riesgo de perder todo lo que se ha avanzado en este país”.

Subraya que sin embargo no se trata sólo de la educación en sí, sino es todo un proyecto encaminado de lo que se pretende ser como nación, de una sociedad más tolerante, más justa, más equitativa.

Corpus Flores advierte que está pretensión de intervenir en el sistema educativo nacional no es muy visible para la sociedad, porque existe un desinterés social general y porque no todos los ciudadanos tienen la información necesaria para analizar estos asuntos, “ya todo se traduce mediáticamente por la televisión, la Internet, la radio”.

Dice que además frente a la incertidumbre que genera la vida moderna, los temores de la comunidad, los grupos religiosos promueven el arraigo a las viejas formas de ver la vida, sobre todo a aquellos que tratan de incidir en las agendas públicas.

“Estos grupos son poderes fácticos que están atrás de actores políticos claves, porque es visible que muchas de las iniciativas que presenta, por ejemplo, los legisladores no son propias de una convicción social, sino más bien responden a estos grupos que están detrás y que tratan de incidir o impulsar estas agendas; esto por la escasa representación que tiene hoy los políticos y los temores de la clase política de no poder continuar con una carrera en la representación popular, por lo que se van conciliando intereses”.

Advierte que incluso el discurso del estado laico es utilizado por estos grupos religiosos para exigir mayor libertad o mayor apertura, “cuando en realidad ponderan sus propia interpretación de los derechos; muchas veces ofrecen respetar el estado laico pero únicamente para alcanzar sus propósitos”.