Pide obispo de Tehuantepec a católicos crecer en la fe y el amor

Crispín Ojeda Márquez, obispo de la Diócesis de Tehuantepec

TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Crispín Ojeda Márquez, obispo de la Diócesis de Tehuantepec, pidió la congregación católica crecer en la fe y el amor, ante tanta incredulidad en la sociedad que pareciera no conocer a Dios.

Durante la misa de resurrección celebrada en la parroquia El Sagrario, el obispo hizo alusión al pasaje de San Juan para ejemplificar la fe del discípulo amado, de Pedro y María Magdalena, quienes se apresuran a dar la noticia del sepulcro vacío en el domingo de Pascua.

Los tres ven la misma tumba vacía, pero de diferente manera, tanto Pedro como María Magdalena no tienen idea de la resurrección del Señor; lo contrario al discípulo amado que vio y creyó. Vio lo mismo que los otros dos, el lienzo y el sudario, detalles que le bastaron para concluir que Jesús resucitó.

Reconocer a Jesús resucitado

"El Evangelio de San Juan, por tanto, nos invita a tener la mirada de la fe en el amor para poder reconocer a Jesús resucitado en las Sagradas Escrituras, la Biblia, la eucaristía, la hostia y el pan.

"Podemos reconocer a Jesús también en el prójimo, sobre todo en el más podre y necesitado de ayuda, así como en los acontecimientos de cada día. En este sentido, pidamos al Señor nos aumente la fe", aseguró el jerarca de la Iglesia católica.

Expresó que el orden y la limpieza reflejan el interior de las personas. "Jesús al resucitar puso como primer gesto en orden el lienzo y sudario colocado en un sitio aparte, en otras palabras, este acto revela el orden, limpieza, organización y armonía".

"Una casa limpia, ordenada o desordenada refleja el interior de la familia que habita allí. Ya en la antigüedad, decía Aristóteles que nosotros ordenamos las cosas para poder entenderlas.

"Una persona desordenada revela una mente en desorden, un desequilibrio y también un corazón desordenado. Cuando uno asimila un orden aprende también a querer.

"El orden y la limpieza que Jesús resucitado revela su interior, todo es armonía, orden y limpieza".

El orden y la armonía

"En conclusión, si nosotros participamos en la resurrección del Señor con el Bautismo, entonces nuestro interior, toda nuestra vida se debe parecer al interior de Jesús.

"Tengamos en cuenta que el orden y armonía puede ser destruida por el pecado, ya que perderemos la tranquilidad, la paz y la armonía. Por ello, pidamos al Señor aumente nuestra fe y amor hacia él, de tal manera que podemos mantener siempre nuestro interior en completo orden".