"Dinos", dueños del balón en San Raymundo

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Laura Estrada Mauro, lideresa de Morena y César Morales Niño, hechos bola

El primer tiempo del partido concluyó en el coloso de San Raymundo Jalpan y el marcador favorece al equipo de los dinos dos por cero, ante los representantes del pueblo, que han dejado pasar muchas oportunidades del gol.

El juego se tornó duro en la media cancha y por momentos el equipo del pueblo no supo contener los embates de los dinos que, comandados por su estrella Alejandro Avilés,  adelantaba líneas o reforzaba el cuadro defensivo, de acuerdo al juego del contrario.

Por su parte, la capitana del equipo púrpura no ha podido coordinar a su delantera y aunque su cuadro ofensivo llega a la cancha enemiga, todo se queda en amagos, fintas o balones desviados de la portería. Sin saber qué hacer, el cuadro de la playera púrpura juega, se cansa, pero no avanza.

Sin orden ni estrategia

Aunque hay que reconocer que el primer tanto más que obra de una buena jugada del equipo tricolor, fue producto de un acuerdo entre los dueños de los equipos, que convinieron no obstaculizar el paquete fiscal. Así, a pesar de que la escuadra del pueblo intentó un remate y sus jugadores estrellas amagaron con cruzar la línea bajo los tres palos con el balón en los pies, la decisión de la cúpula se acató. Era, en el argot futbolero, un gol cantado.

Después vino el contraataque del equipo del pueblo pero sin estrategia ni orden. Los jugadores tiraban a portería pero todo se quedaba en balones desviados y remates sin ninguna dirección. Lo peor, la desesperación cundió en el equipo y pronto los jugadores suplentes exigieron a la capitana ingresar al campo de juego para salvar el partido.

Sin embargo, la capitana se negó a sustituir a sus jugadores estrellas con el argumento de que en cualquier minuto de juego podrían marcar la diferencia, pero no fue así.

Los nueve jugadores del banquillo decidieron entonces realizar ejercicios de calentamiento, alejados del banquillo del equipo, para prepararse fìsica y mentalmente por si eran requeridos para reforzar a su equipo, lo que podría suceder en el segundo tiempo.

Con la mira desviada

En las gradas el público desesperaba y exigía a gritos el cambio de jugadores en el equipo del pueblo para mejorar un poco las cosas, pero tampoco se escuchó a la fanaticada. El cuadro púrpura siguió llegando a la portería contraria, pero no concretó ninguna jugada de gol.

Ya en los últimos minutos del partido y cuando el equipo de pueblo estaba más cerca de anotar el tanto, una jugada de capitán Avilés permitió a su equipo tomar el balón desde la media cancha, habilitar a su extremo derecho que dribló a un primer defensa, centró el esférico al punto del manchón de penalti, que el mismo Avilés cabeceó para meter el balón en  las redes, mientras los defensas contrarios miraban atónitos la jugada.

Goooooooooool, Gooooooooool corearon los integrantes de la escuadra tricolor, para festejar la anotación cuando se sentían más apabullados por el equipo del pueblo.

Así los dinos impusieron al titular de la defensoría de los derechos humanos, en tanto los jugadores morenistas se dirigían a la regaderas con la cabeza baja, por no haber podido igualar el marcador, a pesar de la diferencia numérica de jugadores y no malas estrategias.