Muere "La Reina del Albur"

CIUDAD DE MÉXICO.- Comerciante de Tepito, "La Reina del Albur'' aprendió pronto que el doble sentido es,el ajedrez mental para ganar con las palabras la fama, que este viernes dejó cuando Lourdes Ruiz Baltazar murió a los 49 años.

"Tepito los acoge con los brazos abiertos", decía del Barrio Bravo en donde desde niña aprendió que el albur es parte del lenguaje de la vida mexicana, imprescindible para sobrevivir en Ciudad de México.

La menor de las cuatro hermanas mujeres, del total de ocho, llevaba siempre el mandil del quehacer, un cigarro que la acercó al cáncer y el dominio de las palabras heredado en la "Guía Básica (y unisex) para alburear: Cada que te veo palpito".

"Tú no pudiste venir, pero como tú no te viniste, éstos sí se vinieron completitos, si andas en busca de chamba mijo, no sufra, compre chicles, haga un chingo de saliva y eso lo saca de jodido", le dijo en un video a César, uno de sus alumnos ausente en las clases de esgrima con palabras que ofrecía en centros comunitarios.

En la era del #MeToo, la reina de la picardía ejerció una venganza humillante en el reino masculino del albur, cuando en 1997 ganó el concurso Trompo contra Pirinolas, en el Museo de la Ciudad de México. Desde entonces impuso la victoria verbal sobre los hombres.

Alburear no implica ofender, es disfrutar el momento y vivir con el goce de la risa, postulaba hasta que en la madrugada del viernes olvidó esas máximas ante un infarto.

"Algún tiempo vendía telas poncho, tela dejuir era lo más vendible, allá por la venida Tasco, ahora vendo calzones de bajo color y mamelucos, tu dirás", citaba.

Lejos de las risas, la familia que seguirá con el puesto de ropa en la esquina de Aztecas y Fray Bartolomé, en el corazón de Tepito, decidió despedir a la Reina del Albur en forma solemne, alejada de los medios y con destino a la cripta de perpetuidad en el Panteón de Dolores, a donde llegó este domingo, para su último entierro.