Domingo de Ramos: la otra cara de la devoción

POCOS VALORAN LAS ARTESANÍAS
Jesús SantiagoJesús Santiago

Romualdo y Carmen han dedicado 60 años de su vida al tejido de palmas; llevan 10 acudiendo cada Domingo de Ramos a vender su arte a las afueras de la Catedral

La entrada triunfal de Jesús de Nazaret a Jerusalén es uno de los momentos más representativos de la Semana Santa, el inicio, según la historia. El sentido que dan los feligreses a esta fecha por el reconocimiento del unigénito de Dios como su hijo, provoca que la Iglesia Católica en la actualidad congregue a cientos de feligreses, que también dan oportunidad a hombres y mujeres mixtecos a generar el sustento para sus familias.

Dios provee; la gente no valora

Romualdo y Carmen son una pareja de la tercera edad, que por 10 años consecutivos llegó a las puertas de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción en la capital de Oaxaca; junto a ellos, por lo menos una decena más de personas dedicadas al cultivo y tejido de la palma.

Desde su infancia, recuerda Romualdo, sus padres andaban largos caminos para llegar hasta la ciudad a vender su trabajo.

“Desde niños hemos hecho este trabajo y es muy bonito, aunque poco apreciado; nosotros lo hacemos con mucho amor y fe, porque son fechas importantes para los católicos y aunque no lo somos en forma, creemos firmemente en Dios”, dijo.

Una de las preocupaciones de los artesanos de palma es que las nuevas generaciones no pierdan el amor a este oficio.  FOTO: Jesús Santiago

La edad es lo de menos, dice su esposa Carmen, ellos están acostumbrados al trabajo y aunque a sus 79 años se notan cansados, pasaron tres noches durmiendo a las afueras de la Catedral sobre uno de sus petates, porque comer es lo primero; por eso no pesa venir desde Zapotitlán de las Palmas hasta la ciudad, en busca de vender su arte.

“Nuestros sagrados papacitos de esto nos mantuvieron y nosotros a nuestros hijos también, nos casamos muy chicos y tuvimos seis hijos que no nos dejan solos pero que ya se casaron, cada uno siguió su destino y ahora nosotros tenemos que sobrevivir sin molestarlos”, comenta Carmen.

Aunque reconocen la ayuda de sus vástagos, como matrimonio están conscientes de que sigue siendo responsabilidad de ellos generar su sustento.

“Con los sombreros y los petates que tejemos, ahí vamos, nosotros vendemos en Huajuapan de León y Puebla, aunque sea poquito; aquí venimos cada año y aunque sí vendemos algo, lo hacemos más por fe; Dios provee, la gente es la que no valora este trabajo”, indicó Romualdo.

Carmen, por su lado, afirma que mientras tenga vida y fuerza seguirá durmiendo en la víspera del Domingo de Ramos a las afueras de la Catedral y vendiendo sus palmas hechas figura para que sean bendecidas.

La imaginación lleva a los tejedores de palmas a realizar obras extraordinarias que lamentablemente son poco valoradas.  FOTO: Jesús Santiago

Es como una manda, ojalá los jóvenes no se olviden de la tradición y que se siga haciendo esta actividad; a mí me preocupa que el tejido de palma se pierda, nosotros les enseñamos a algunos de nuestros hijos para que siga la tradición”, puntualizó.

Menosprecio a su trabajo

Pero no solo son imágenes de palma las que se exhiben y venden en el Domingo de Ramos; las figuras de popotillo de trigo, son parte también de la tradición.

Basilio López llegó desde San Pedro Jojotipac, Cuicatlán; su labor, además de hacer ese tipo de imágenes, es vender objetos tejidos con palma en las ferias de las poblaciones.

“Aquí no ganamos ni mil 500 pesos en los cuatro días que estamos; cualquiera pensará que hacemos un gran negocio; a mí, desde pequeño me inculcaron venir y aprovechar para vender; lo nuestro es más por tradición que por negocio”, comentó Basilio.

El popotillo de trigo es otro elemento que se utiliza para figuras representativas de esta temporada.  FOTO: Emmanuel H. Salinas

Al igual que la pareja anterior, él ha sostenido a toda una familia con su oficio de artesano de palma y popotillo.

“Nos llevamos mucho tiempo en la creación de esto, son como seis meses de proceso, entre el corte, secado y tejido de las figuras de popotillo y aquí apenas podemos vender las figuras en 20 pesos; pero no importan, de 20 en 20 sacamos aunque sea para el taco, la cosa es cumplir también en esta fecha”, apuntó Basilio.

A pesar de la algarabía con la que concurren los feligreses al culto de bendición y la caminata que las autoridades de la iglesia católica realizan con este motivo, para rememorar la entrada de Jesucristo a tierra santa y su reconocimiento como hijo de Dios por el pueblo, poca gente se acerca a los tejedores de palma para comprar una figura representativa de tan importante fecha.

“La gente no sabe qué hay detrás de cada figura, cuánto esfuerzo y trabajo, como que siento que nos menosprecia y por eso compran poco, pero precisamente es Dios quien permite que sobrevivamos”, concluyó Basilio.

El Apunte

El Domingo de Ramos es aquel en el que los cristianos celebran la entrada triunfal de Jesús de Nazaret en Jerusalén, aclamado por la multitud, días antes de su pasión, muerte  y resurrección, según narran los cuatro evangelios canónicos.

La cucharilla es la flor que se utiliza para adornar los altares; también es cultivada por los tejedores de palma.  FOTO: Emmanuel H. Salinas

Los tejedores de palma y de popotillo de trigo, concurren cada año con tres días de anticipación y se asientan en la afueras de la Catedral, así como Santo Domingo de Guzmán y la iglesia de La Soledad, principalmente.

La mayoría de artesanos proviene de la Mixteca y la Cañada.

Según sus versiones, tejen alrededor de 250 figuras para esta ocasión.