Autogobierno, soborno y extorsión en cárceles de Oaxaca

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Los penales de Oaxaca aún están controlados por los mismos internos.

El sistema penitenciario de Oaxaca obtuvo 6.18 puntos, puntuación por debajo de la media nacional (6.3), en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2018, elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Es este estudio que anualmente presenta la CNDH, Sólo Guanajuto y Querétaro obtuvieron calificaciones por encima de ocho punto, siendo las únicas entidades de México que fueron diagnosticadas con un sistema penitenciario saludable.

En cambio, en Oaxaca, persisten problemas severos que ha sido imposible acendrar por parte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en diferentes administraciones del gobierno estatal.

En el estudio carcelario, se observa que la sobrepoblación y el hacinamiento son problemas persistentes, pues las cárceles estatales tienen la capacidad para 1 mil 522 internos, aunque actualmente están bajo custodia 1 mil 779 reclusos.

La insuficiencia del personal de seguridad y custodia, se suma a la lista de aspectos negativos, entre los que destaca la presencia de autogobierno, es decir, que en los centros de reclusión son internos quienes controlan las actividades y operación al interior de estos espacios de readaptación.

Además, la CNDH detectó que hay cobros ilegales tanto de extorsión como de soborno para obtener privilegios en los reclusorios, así como actividades ilícitas que se desarrollan aun bajo la mirada de los custodios.

En apariencia, estos escollos tienen como punto de partida las deficiencias en la supervisión del funcionamiento de los centros por parte del titular.