Obesidad infantil, problema de salud con altos costos

México, es un país de contrastes. Mientras existen infantes con hambre oculta, alrededor del 35% enfrenta un problema de obesidad a la que no se le pone la atención necesaria.

Cuando el endocrinólogo egresado del Hospital Vall D'Hebrón en Barcelona, España, Miguel Ángel Guagnelli Martínez, habla de obesidad reconoce que las personas ven un problema estético que ligan a estereotipos de belleza, pero pasan por alto la gravedad que conlleva un alto costo para la salud y la economía.

“Todos sabemos que tenemos un problema de obesidad, pero no dimensionamos el tamaño del problema. Cada persona obesa implica un gasto social y de salud, tanto por incapacidades como por sus enfermedades asociadas que implican el uso de medicamentos”, explicó.

El problema que Guagnelli Martínez advierte “tenemos encima” es la predisposición de las personas obesas a padecer diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas por problemas de colesterol.

Si a una persona joven con obesidad le diagnostica diabetes tipo uno (que le hará requerir dosis diarias de insulina), las complicaciones en ojos, riñones y extremidades empezarán a aparecer entre los 40 y 50 años, truncando su vida productiva.

Si a los 15 años a una persona con obesidad se le diagnostica diabetes tipo dos (que de inicio no requiere insulina), a los 25 años empezará a tener problemas en riñón, ojos o extremidades.

A propósito de su visita a Oaxaca para impartir una plática sobre lonchera saludable y aconsejar a personas con hijos sobre buenas prácticas de nutrición, lamentó que México sea el país que más consume refrescos y bebidas con alto contenido en azúcar porque en la infancia no se enseña a beber agua natural.

Complejidades

“Es un problema complejo, cada vez se cocina menos en casa, recurrimos más a comidas preparadas y las y los niños pasan más tiempo frente a una pantalla reduciendo su actividad física”, analizó.

Después del segundo año de vida, cuando las visitas al pediatra disminuyen y se descuida la revisión médica, la tendencia a enfrentar sobrepeso y obesidad aumenta por los malos hábitos alimenticios que se adquieren.

En las escuelas de preescolar deberían existir filtros para detectar la obesidad que “conforme más pasa el tiempo se complica controlarla”, sin que las instituciones educativas y de salud se coordinen para detectar a los niños que empiezan a depositar más grasa en su cuerpo.

Lo decepcionante es que cuando se detecta a una niña o niño con obesidad, cuando su familia acude a instituciones de salud pública nadie les dice qué hacer ni les dan un plan alimenticio, en vez de eso les regañan.

Destinar 10 o 15 minutos de actividad intensa al día, como caminar sin necesidad de entrar en actividades estructuradas, pero sobre todo limitar las actividades frente a una pantalla, son sencillos hábitos que encaminan a una buena salud desde la infancia.