La terrible tortura del empalamiento

Empalar ha sido desde el siglo XVIII a. C. una de las torturas más crueles que han tenido los estados para asustar a los que subvertían de alguna manera el orden establecido en temas que consideraban principales. El empalamiento, en cualquiera de sus modalidades, ha sido utilizado por culturas muy diferentes en todo el mundo a lo largo de la historia. Por poner un ejemplo, Caupolicán, el líder mapuche, fue empalado en el año 1558 por los conquistadores españoles.

Según la definición de qué es empalar, el empalamiento consiste en “la penetración de un humano por un objeto como una estaca, un palo, una lanza o un gancho, a menudo por la perforación completa o parcial del torso”. En el Código de Hammurabi, datado alrededor de 1780 a.C., es el primer lugar en el que encontramos la muerte por empalamiento como castigo para cierto tipo de crímenes.

Históricamente se conocen 4 tipos de empalamiento:

Empalar longitudinalmente

El empalamiento longitudinal consiste en la introducción de una estaca afilada por el ano, la vagina o por la zona inferior del abdomen de la víctima. Normalmente, se tendía a la persona en el suelo u otra superficie y golpeando con un martillo o mazo se hacía penetrar la estaca untada con grasa por el lugar elegido hasta que alcanzara el torso, saliera por el pecho o en algunas ocasiones por la boca.

Hecho esto, se ponía la estaca en posición vertical y se ataban los pies de la víctima a ella para que no se deslizase y muriera demasiado pronto. Algunos historiadores afirman que un empalador experto podía introducir la vara de manera que no tocase ningún órgano vital y la agonía del ajusticiado podía durar hasta 6 días. En general la víctima duraba desde pocos segundos hasta, en algunos casos, de 1 a 3 días. Las mujeres empaladas vía vaginal morían rápidamente desangradas.

Empalar de manera transversal

El empalamiento transversal es el realizado atravesando el torso en dirección frontal a dorsal o desde la espalda y haciendo salir la estaca por el pecho. Este método de empalamiento fue utilizado especialmente durante el Sacro Imperio Romano para castigar a las madres que abortaban o mataban a sus hijos recién nacidos. También las brujas y los adúlteros podían ser ajusticiados mediante el empalamiento transversal en algunos lugares de Europa.

Empalar con gancho

El empalamiento con gancho tienen diversas variantes que fueron recogidas por viajeros, especialmente durante el siglo XVIII. En un caso se describió un lecho lleno de ganchos de metal muy afilados sobre el que se arrojaba al reo que quedaba empalado en uno o varios de ellos y así se le mantenía hasta que moría. El segundo consistía en un enorme gancho metálico fijado a una horca. La víctima se clavaba en este artilugio y quedaba con los brazos, cabeza y piernas colgando y el abdomen perforado hasta la espalda. En el tercero, los ganchos estaban clavados en las murallas de la ciudad de Argel y desde lo alto eran arrojados individuos que quedaban insertados en ellos.

Empalar con bambú

Aunque no se tienen evidencias de que este método de empalamiento se haya utilizado realmente, es narrado en diferentes lugares. Consiste en atar a la víctima sobre un brote de bambú de manera que, en su rápido crecimiento, vaya primero pinchando y luego penetrando completamente en el interior del cuerpo, llegando incluso a salir por el otro lado, atravesándolo por completo.

Vlad Tepes, el famoso empalador

Si alguien es conocido por su actividad como empalador, este es Vlad Tepes, el inspirador de la figura del Conde Drácula. Vlad Tepes III nació en 1413 en Transilvania, fue príncipe de Valaquia y luchó contra el Imperio Otomano, recibiendo el sobrenombre de “Vlad el Empalador “. Cuentan las leyendas que mató entre 40.000 y 100.000 personas, muchas de ellas empaladas. Creaba bosques de empalados que recreaban figuras geométricas y no distinguía entre hombres, mujeres y niños. Los que no acataban sus órdenes eran así ajusticiados. Los empalamientos de Vlad, según las descripciones contemporáneas, eran transversales, ya fueran frontales o dorsales, pero no longitudinales.

Tanto la literatura como el cine se ha utilizado con frecuencia la terrible tortura del empalamiento. Una de las muestras más conocidas es la película “Holocausto caníbal” de 1980, que fue prohibida en varios países, y en la que el director tuvo que demostrar que el empalamiento de la actriz principal había sido un truco y que seguía viva.