Claman salvación del Cerro del Fortín

Invasiones, deforestación e inseguridad
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

El Cerro del Fortín, amenazado por el crecimiento desproporcionado de la marcha urbana

Invasiones, deforestación e inseguridad son los problemas no resueltos que amenazan la sustentabilidad de 87 hectáreas que conforman al Cerro del Fortín, un parque de 88 hectáreas que contribuye a la recarga de los mantos acuíferos en la ciudad.

La actual presidenta de la colonia Aurora, Leodegaria Ramírez, recuerda que hace 65 años, cuando ella nació, en esa zona existía hasta un arroyo con platanales y la vegetación era basta, pero “la gente arrasó con todo”.

Ahora, en total lo rodean 12 colonias en un interminable avance de la marcha urbana que insiste en devorarlo y acabar con un área natural que en 2004 se declaró como zona protegida, en la categoría de parque estatal.

La preocupación mayor es la falta de mantenimiento a la cerca que delimitó su superficie durante el mandato estatal de1998-2004.

Si el desgajamiento de las laderas no han facilitado su caída, son las personas quienes lo han hecho para dar pie a invasiones.

En ello coincide el presidente de la Colonia Sabino Crespo, Marcolino Fabián Erasto: “Desde mucho tiempo atrás hemos pedido que se vuelva a cercar el Cerro del Fortín porque hay partes donde la malla ya no existe o la quitaron, termina siendo un paso de delincuentes o un punto fácil de invasión”.

Ambos presidentes de esas dos colonias aledañas al Cerro del Fortín ven imprescindible la necesidad de reforestación que se ha emprendido desde hace 25 años, muchas veces en fuera de la temporada de lluvias.

“La reforestación urge, pero debe hacerse en su tiempo, cuando esté lloviendo. Se han venido a plantar árboles, pero se secan porque se hacen fuera de tiempo”, aseguró Leodegaria Ramírez.

Su ubicación en el noreste de la ciudad de Oaxaca, pero principalmente ser el principal reducto donde se puede caminar por veredas y entre árboles que resisten la sequía, lo convierten en un lugar para practicar ejercicio, pero los deportistas corren el riesgo de ser asaltados porque ninguna autoridad ofrece seguridad.