La traición que dio muerte a Emiliano Zapata cumple hoy 100 años

Mientras el presidente Venustiano Carranza recibía a un grupo de excursionistas estadunidenses en Palacio Nacional, Emiliano Zapata era asesinado a manos de Jesús Guajardo en la ranchería de Chinameca, Morelos.

El reporte detalla que las tropas del gobierno consiguieron acercarse a Zapata —considerado “la bandera de la Revolución y de la rebelión”, pese a que siempre rehuyó todo encuentro y se mantuvo alejado de las balas—, simulando que se habían convertido en rebeldes, idea concebida por el general Pablo González, jefe del ejército de operaciones del sur para dar muerte al caudillo.

 

 

Según el testimonio anónimo, “las tropas al mando del coronel Guajardo que se decía que se habían sublevado en contra del gobierno, llegaron hoy con el cadáver de Emiliano Zapata”.

Sin embargo el telegrama que Carranza recibió desde Cuautla, donde se registra lo siguiente:

“Con la más alta satisfacción tengo el honor de comunicar a usted que en estos momentos (9:30 pm) acaba de llegar a esta ciudad el coronel Guajardo con sus fuerzas, trayendo el cadáver de Emiliano Zapata que por tantos años fue el jefe de la Revolución del Sur y la bandera de la irreductible rebeldía de esta región”.

 

 

Según los informes verbales de aquel día, Zapata fue muerto en la lucha junto con tres o cuatro de los principales jefes que lo acompañaban, los cuales se identificarían posteriormente.

La noticia detalló que “el cadáver de Zapata ha sido perfectamente identificado” y se procedió a inyectarlo para tomarle fotos al día siguiente “y para que pudiera ser visto por cuantos lo deseen o pudieran dudar de que es un hecho efectivo que sucumbió el famoso jefe de la rebelión suriana. Además, en dicho reporte, el general Pablo Gómez aprovechó para solicitar el ascenso de Guajardo.

 

 

En la información de aquel día se indica que durante el tiroteo también fueron asesinados los generales Manuel de Palafox, segundo jefe del movimiento zapatista; Pedro Amoles, integrante del Estado Mayor de Zapata; Maurilio Mejía, sobrino de Zapata, y Manuel Palacios, secretario del mismo.

Se detalla que el coronel Guajardo arribó a la zona con cerca de 500 hombres asignados al 50 batallón, el cual fingió sublevarse contra el gobierno.

Sin embargo, al llegar al campamento zapatista, “le informaron a Guajardo que sólo le permitirían el paso acompañado de 10 hombres”. Guajardo le pidió al contingente que se detuviera y con 10 hombres llegó al centro de la ranchería, en donde estaba Zapata con sus lugartenientes y escoltado por cerca de 150 hombres.

Al llegar al sitio, Zapata estaba dentro de un corral. Pero al observar a Guajardo tuvo un presentimiento y, al tratar de tomar el rifle, fue herido por Guajardo en el cuello, mientras sus acompañantes abrieron fuego sobre la guardia zapatista.

Pocos minutos duró la refriega y, cuando el grueso de las fuerzas de la Federación llegó al lugar de los acontecimientos, el campo estaba regado de cadáveres y los que habían escapado con vida se entregaron prisioneros”, apunta. Después apresaron al general Jáuregui, jefe del Estado Mayor de Zapata.

 

 

Hacia las 21:30 horas, “los cuerpos de Zapata y sus compañeros llegaron a Cuautla. Al siguiente día los habitantes de los poblados cercanos se dieron cita en el lugar para observar el cuerpo del caudillo, en donde “muchas madres recordaban que sus inocentes hijas habían sido arrancadas de sus hogares e inmoladas en aras de la sensualidad de Emiliano”.