Emergencias sanitarias: ¿prevenir o ignorar?

Mucha gente desconoce el incremento de casos de dengue y preocupantemente ignora cómo prevenirlo

La cultura en materia de sanidad pública está muy lejos de aplicarse en la capital oaxaqueña, a pesar del disparo que han tenido enfermedades como la hepatitis A y el dengue en la entidad; ello se corroboró en un sondeo realizado por Noticias, Voz e Imagen, a ciudadanos que, en muchos casos, desconocen incluso la presencia de esos males.

Como ya se ha informado a través de El Número Uno, en Oaxaca recientemente se ha registrado la presencia de Hepatitis Vírica Tipo A, específicamente en el municipio de Miahuatlán de Porfirio Díaz; la situación llevó al aislamiento de un grupo de estudiantes del lugar.

De igual manera, a través de diversas notas informativas, se ha dado referencia del incremento que han tenido los casos de dengue, lo que prendió los focos rojos de los Servicios de Salud del Estado de Oaxaca (SSO) y de varios gobiernos municipales que implementaron ya, acciones preventivas como las fumigaciones en sus asentamientos.

Sin embargo, la tarea más importante, le corresponde a la ciudadanía, pues los cuidados para evitar una epidemia de grandes consecuencias para la población, deben partir desde casa, consideran los especialistas.

El manejo responsable de los alimentos que se expenden en diferentes negocios, es obligado en esta temporada de alto riesgo sanitario

Desinformación, ignorancia e indiferencia

“Claro que sé de la hepatitis, que surgió en un pueblo cerca de aquí, sé que no debemos comer cosas que se descomponen en temporada de calor, pero no las consecuencias de la hepatitis, ni tampoco las del dengue”, respondió Francisca a Noticias, respecto a los cuidados que deben tener en casa.

Luego de reconocer que desconoce ambos temas de salud, consideró que las y los oaxaqueños deberían informarse al respecto, pues el riesgo sanitario está latente.

“La verdad es que ponemos poca atención en lo que se informa en ese sentido y aunque seguramente la mayoría tomamos ciertas precauciones, tenemos la necesidad de andar en la calle o nuestros hijos y no podemos evitar que se contagien o les pique un mosco contaminado”, expresó.

En efecto, el control sanitario de ambas enfermedades es más un acto de conciencia personal que implica informarse y poner en marcha prácticas a las que la mayoría se resiste, opina Pablo Ramírez.

Él dice que de nada sirve tanta advertencia que lanzan las instituciones, si la ciudadanía no toma las medidas precautorias para evitar la propagación de ambos males.

“No nos hagamos, muchos son bien cochinos; yo vivo en un fraccionamiento de Xoxocotlán, ahí hay gente que acumula basura, que saca a sus perros a defecar, que no limpian sus áreas y cerca de ellas, puestos de alimentos donde llegan a almorzar; ¿de verdad crees que no hay riesgo en la zona de contraer una hepatitis, cólera o dengue?”, manifestó.

La hepatitis A se puede contagiar a través de los alimentos preparados o manipulados por una persona infectada que no se lava bien las manos

De su lado, Teresita, vecina de Ánimas Trujano, luego de reconocer el trabajo informativo de Noticias, en el cual, dice, se ha enterado del problema de salud que se refiere, admitió que a pesar de leerlo, no ha hecho nada por prevenirlas.

“Cierto, sé que hay ambas enfermedades en Oaxaca, pero no tengo ni idea de cómo se contraen, ni me pongo a pensar en la contaminación que se da por alimentos consumidos en la calle o el agua que consumimos y como no me ha dado dengue, ni a mi familia, pues ni importancia le hemos dado”, declaró.

Vendedores intentan proteger la salud pública

Alejandra González afirma que cada mes, los inspectores de los SSO acuden a revisar las condiciones de su puesto de jugo de naranja, en el que trata de mantener la higiene necesaria; sin embargo, ella desconoce que debe mantener las uñas cortas y el cabello recogido.

“Si vienen, lo único que debemos usar son bolsas para agarrar el dinero, cubrir la fruta, cloro y agua limpia, así como las jergas, lavamos la fruta desde casa; a mí no vienen a molestarme los inspectores porque saben que sí hago las cosas bien. Pero no me han pedido agarrarme el cabello, como usted dice, ni nada de las uñas”, mencionó.

Alejandro Mozo, por su parte, expendedor de tamales en el zócalo de la ciudad, explicó que a diario limpia y barre el lugar, que cuida el manejo de alimentos que expende, pero reconoció que no todo depende de él.

Y es que, tan solo en el centro de la capital, las alcantarillas y diversos espacios han sido utilizados como áreas para defecar de animales e incluso indigentes y manifestantes, que evidentemente desconocen el riesgo sanitario que corre Oaxaca.