Bolsonaro, reprobado en 100 días de gobierno

AFPAFP

​Bolsonaro se alzó con la victoria gracias a mensajes simples de que acabaría con la criminalidad, la violencia y la corrupción endémica

El presidente Jair Bolsonaro prometió romper con la "vieja política" y destrabar la economía en el arranque de su gobierno, pero el inicio de su mandato al frente de Brasil estuvo marcado por batallas de poder y errores que erosionaron su popularidad y pusieron en duda sus reformas.

El excapitán del ejército, apodado "el Trump de los trópicos" debido a su admiración por el presidente de Estados Unidos, cumplió con algunas de las promesas para los primeros 100 días de su gobierno, que se cumplirán el miércoles, como la autorización de la posesión de armas o el lanzamiento de las privatizaciones.

Bolsonaro se alzó con la victoria gracias a mensajes simples de que acabaría con la criminalidad, la violencia y la corrupción endémica.

Pero el actual mandatario, quien durante décadas como diputado se hizo más conocido por sus insultos y sus declaraciones racistas, misóginos y homófobos y su defensa de la dictadura militar (1964-1985) que por su labor legislativa, está descubriendo que su estilo inflexible y su inclinación por Twitter no están funcionando en el Congreso, donde carece de mayoría propia.

Su plan para reformar el insostenible régimen de jubilaciones está bloqueado tras una disputa con aliados políticos clave.

En los últimos días, el presidente dio la impresión de adoptar un tono más conciliador, manteniendo reuniones con líderes de varios partidos.

En la cuerda floja

Bolsonaro ha obtenido algunas victorias desde su estreno como presidente el 1 de enero.

Figuran entre ellas la flexibilización de las leyes sobre posesión de armas de fuego y la entrega en concesión de 12 aeropuertos, en licitaciones exitosas, que se consideraron como una prueba de la confianza de los inversores extranjeros. 

Pero le resultará más difícil impulsar políticas más polémicas en la heterogénea Cámara Baja del Congreso, donde su Partido Social Liberal controla apenas 54 de los 513 escaños.

El nivel de popularidad del excapitán, que en enero era del 67%, bajó a 51% en marzo, el peor registrado por un presidente en su primer mandato en sus tres primeros meses de gestión.