El santuario del sueño de Manuel Matus

Manuel Matus Manzo nació en San Francisco Ixhuatán, Oaxaca, en 1949. A través de su larga trayectoria dedicada a las letras, ha participado en varias revistas literarias como Cantera Verde Guchachi’ Reza, Tierra Adentro y Viceversa, entre otras. Ha formado parte también de distintas antologías poéticas.

De manera individual ha publicado varios libros entre los que destacan El viento es una multitud e Historia verdadera de Antonino Valdivia Foglia.

Manuel Matus pertenece a este grupo de escritores istmeños, donde podemos contar a Víctor Terán y Jorge Magariño que, en su escritura, han sabido condensar los rasgos culturales del Istmo de Tehuantepec y recuperar para el lector las fantasías que sólo pueden vivirse en aquel santuario que guarda la sensualidad oaxaqueña y que sedujo a toda suerte de artistas e intelectuales como Sergei Eisenstein, Octavio Paz y Graciela Iturbide, por mencionar algunos.

En el año 2004, Manuel Matus Manzo se hizo acreedor al Premio Nacional de Cuento Mito y Leyenda Andrés Henestrosa con Santuario del sueño y otras mentiras publicado por la entonces Secretaría de la Cultura del Estado de Oaxaca en su colección Parajes.

Como todos los libros del autor, cuenta en su portada con una obra de Francisco Toledo. El libro se divide en cuatro secciones en la que se hace patente la tradición oral de esta región oaxaqueña, rebosante deimaginación y sensualidad, entendida esta última como la exaltación de los sentidos.

En el Istmo, el cuerpo no se esconde, ni tampoco se reprimen sus apetitos, y parte extensiva de esta relación con el mundo es la palabra que sabe expresarse de manera escandalosa, con un alto volumen y un léxico que en otro contexto podría parecer altisonante, pero que no por ello está falto de poesía y sonoridad.

En este santuario, que es el sueño de Manuel Matus, habitan brujas y “salvajas”, así como animales que son producto de las metamorfosis de los hombres, mismos que celebran largos coloquios donde la mentira es la reina de las artes y donde, por supuesto, el mito y la leyenda forman parte de la verdad cotidiana de sus habitantes.

La escritura de Manuel Matus, a pesar de estar enraizada en la narración oral, es engañosamente sencilla. Para lograrla, en primer lugar, el autor tiene que reconocer su voz.

Matus Manzo es un maestro en la recreación de su propia oralidad a través de la escritura, tarea que no es simple ni sencilla. Después establece estrategias narrativas que sostienen el interés del lector hasta el momento de la revelación, pero a diferencia del cuento clásico, la sorpresa es mucho menos relevante en el texto.

Por supuesto que el escritor reconoce a los grandes narradores orales de su pueblo, muchos de ellos mentirosos consumados, como sus maestros, pero también es poseedor de un bagaje literario tan envidiable como su biblioteca personal, además de estudios profesionales en el campo de la creación literaria.

Ni qué decir que es un conversador fascinante, a la vez que un maestro generoso, dispuesto siempre a compartir su saber.