Pierden hasta 80% de maíz, pequeños productores de Oaxaca

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

inadecuadas prácticas de secado y manejo del grano merman cosechas de pequeños productores.

Cuando por fin un gobierno Federal genera una nueva política de precios de garantía que beneficien a los pequeños productores de granos básicos, en Oaxaca existen dos factores negativos a corto plazo: la sequía severa y las pérdidas por malas prácticas de almacenamiento.

Ante este difícil panorama, el gerente del Hub Pacífico Sur del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), Jaime Leal González, resaltó la importancia de emplear prácticas de incorporación de rastrojo, a partir de una mínima labranza y conservación de residuos, es decir dejar los restos de la milpa sobre el terreno que se va a volver a sembrar.

Las diferentes zonas agroecológicas que conforman Oaxaca y la dependencia del temporal impiden que haya uniformidad en los tiempos en el inicio del ciclo primavera verano, que en sí pueden ir desde febrero -como en las zonas altas de la Cañada- o mayo -la zona mixe- o de ese mes a julio -principalmente en donde existe alto potencial productivo.

Si de por sí para un productor le es complicado lograr una producción de entre 700 a mil kilos de maíz, una vez que cosecha sus pérdidas pueden ir de un 35 por ciento al 80 por ciento “por deficientes prácticas de conservación de grano”.

Enseñar a almacenar correctamente

Ante la necesidad de ofrecer alternativas para el almacenamiento de los granos de pequeños productores, este sábado el Hub Pacífico Sur del Cimmyt realizó una jornada en el manejo poscosecha que incluyó cuatro sedes alternas: La Ciénega de Zimatlán en Valles Centrales; San Andrés Sinaxtla en la Mixteca; San PEdro Pochutla en la Costa y San Juan Cotzocón en la Cuenca.

“Se les enseñó los ciclos de plagas de almacén como el gorgojo y la palomilla, así como el efecto positivo de la hermeticidad para controlarlas”, sintetizó Leal González.

Botellas elaboradas a base de vidrio o PET, silos metálicos -que cuestan entre mil 500 a 4 mil pesos dependiendo de su capacidad- o bolsas especiales de PVC son implementos prácticas de almacenamiento que “no implican una gran inversión o altos costos”.