Kirsha: El placer de crear

La danza es una expresión artística que involucra música, ritmo, cuerpo, tiempo y espacio.

En estos tiempos de internet, inmediatez y plataformas digitales, con grandes producciones disponibles a toda hora y en cualquier momento en pantallas que caben en la palma de la mano, en una época en la que pasamos más tiempo viendo humanos en video que en persona, cada vez nos acostumbramos un poco más al descontacto humano, a estar desunidos y separados.

Poco a poco, la tecnología (esa deidad binaria) va acortando las distancias alejando a las personas, reduciendo nuestro contacto a menos de 300 caracteres, miles de fotografías, videos y parafernalia digital, limitando la capacidad creativa reduciendo o des utilizando otros canales sensoriales que el ser humano utiliza para explotar y explorar su creatividad.

Es que, si bien las nuevas tecnologías ofrecen velocidad e inmediatez en las búsquedas y resultados, el cerebro del ser humano requiere de cierto tiempo para procesar la información asimilada, generar los procesos mentales correspondientes, triangular pensamientos, reflexionar sobre lo pensado, para al final poder llegar a crear resultados. Ese proceso mental hace que el ser humano sea capaz de dar vida a sus pensamientos mediante la creación. Es la semilla misma sobre la cual se siembra el arte que ha desarrollado el ser humano desde el origen.

Creación, libertad y búsqueda del placer son características esenciales de la condición humana y se encuentran en el corazón mismo de toda expresión artística hecha por la humanidad. Cuando creamos nos ofrecemos; un pedazo de nuestro ser queda impregnado en lo que hicimos, y se va con nosotros. La importancia filosófica de la creación artística radica en que, si es posible llegar a conocer un atributo de Dios, el crear algo es lo más semejante que podremos tener.

Oaxaca es cuna de creadores, por lo que se vuelve sumamente competitivo y exigente el día a día; la muestra de talento es una exigencia y la búsqueda de espacios para poder exhibir y presentarse es constante; si aunamos que la creación está pensanda para escenografía, vestuario, peinado, maquillaje, danza, música, la complejidad creativa se incrementa y requiere de un esfuerzo de trabajo en equipo coordinado para poder sacar adelante aquello que está por ser creado.

Tal es el caso de Kirsha, obra multidisciplinaria de la pluma del escritor Juan Carlos Zavala Díaz, dirigida por Alba Ricárdez Jiménez y presentada en el Teatro Alcalá por el Instituto Cascanueces, en la que más de sesenta alumnos de la academia de danza clásica, de entre 4 a 14 años de edad, ejecutaron la obra y ofrecieron lo mejor de sí, en una obra que presenta una batalla interna en la que convergen sentimientos duales del ser humano.

Una obra, para poder culminar con el ciclo del arte, debe ser representada y observada, llegar a un público con el que dialogue, que la observe y que genere en él un sentimiento en su interior que lo transforme, pues ese es el fin mismo del arte: TRANSFORMAR; es por eso que desde estas letras que lees, se lanza la invitación para asistir, compartir, apoyar aquellas expresiones artísticas que involucren el desarrollo y proceso creativo; formémonos como público activo y apoyemos los trabajos creativos oaxaqueños.

Recordemos que, tristemente, una obra sin público es como una pintura en una bodega, una partitura que nunca suena, una danza que no se coreografía. ¡Volvamos al teatro, a la danza, a la pintura, a la música, los cantos y poesía! Sigamos creando y apoyando a la creatividad. Crear nos hace humanos.

&&&&&&&&&&&&

FRASE

"Una obra, para poder culminar con el ciclo del arte, debe ser representada y observada; llegar a un público con el que dialogue, que la observe y que genere en él un sentimiento en su interior que lo transforme".

&&&&&&&&&&&&

CONTACTO

[email protected]