Cuando las redes alientan los linchamientos

Como sucedió recientemente en México e India, Francia se enfrenta a su vez a un preocupante fenómeno de linchamientos, que se fundamentan en informaciones falsas propagadas por las redes sociales.

El pasado lunes, se registraron violentas acciones contra gitanos al norte de París, después de que corrieran rumores acusando a esta comunidad de secuestrar a niños.  

Esta información falsa se había venido difundiendo durante varias semanas en Facebook, Snapchat y en pequeñas páginas de actualidad local, como de clubes de fútbol. Se aseguraba que en la región de París circulaban camionetas para raptar a niños.

"Se trata de una red rumana de tráfico de órganos, están por todas partes en los suburbios" de la capital, lanzaba un internauta en el pie de foto de una camioneta.

Las redes como caja de resonancia

Si bien este rumor de raptos de niños circula desde hace muchos años, las redes sociales lo propagan ampliamente.

Así, en India, una treintena de personas fueron linchadas en 2018, víctimas de rumores difundidos en internet y sobre todo en grupos de Whatsapp, según los medios locales.

El mismo año, en México, cuatro personas fueron linchadas y quemadas vivas por aledaños furiosos, que las acusaban de secuestrar a niños para vender sus órganos, una acusación falsa según la policía.

En Brasil, una mujer fue linchada en 2014 tras haber sido confundida con una supuesta secuestradora de pequeños, tras la publicación de una foto-robot en una página Facebook.

El rumor en Francia mezcla tres leyendas urbanas, según Aurore Van de Winkel, doctora en información y comunicación experta en este fenómeno: el secuestro de niños y el secuestro de mujeres adolescentes, dos grandes temores de los padres en todas las épocas, así como el secuestro temporal para el robo de órganos.

"La historia es verosímil, qué mas da que sea verdadera o no", subraya. "La gente quiere proteger a sus allegados con un click de ratón, como antes con el boca a boca, y por lo tanto comparten la información. Bombardeados de informaciones, ni las verifican".

Además, estos rumores suelen tener como blanco a chivos expiatorios recurrentes, como los gitanos en Francia: "Es más fácil atribuir estos actos a gente que consideramos diferente", subraya Van de Winkel. "Según el lugar, el contexto, la misma historia se cristalizará sobre otras minorías".

Lo que es realmente novedoso de este fenómeno son los actos de "justicia punitiva" difundidos en directo, subraya la experta: los autores "se muestran en pleno acto delictivo".

La camioneta blanca

Hace 50 años, en Orléans, se extendió el rumor de que una tienda de ropa regentada por judíos drogaba a sus jóvenes clientas para enviarlas a lugares de prostitución. El bulo se propagó posteriormente en varias ciudades de Francia.

Recientemente, la amenaza de la "camioneta blanca" se convirtió en un rumor recurrente en Francia y Bélgica. Los internautas informan haber detectado este vehículo supuestamente conducido por un secuestrador de niños en una ciudad en concreto, sembrando el pánico entre los padres. Este vehículo, muy común, fue utilizado por los pederastas Marc Dutroux y Michel Fourniret, cuyos casos conmocionaron a la sociedad.

El temor a la pederastia

El temor a la pederastia es también una baza recurrente del conspiracionismo, como en el caso del "Pizzagate" en Estados Unidos, por el que un hombre se presentó armado en una pizzería acusada de albergar un grupo de pederastas.

En el caso de la mujer linchada en Brasil, un primer mensaje fue colgado en una página Facebook de información local, anunciando que la secuestradora actuaba en la región de Sao Paulo con el fin de practicar la magia negra. Retomada por otras páginas, complementada con supuestos testimonios de vecinos sobre la crueldad de sus actos, la información fue adquiriendo veracidad, según el periodista brasileño Danton Boattini, autor de un artículo universitario al respecto.

"La divulgación de imágenes, verídicas o trucadas, desempeñó un papel central en la difusión de la información: y fueron las redes sociales quienes lo hicieron posible", según Boattini.