Recuerdan al rector supremo de la UABJO

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Montan guardia de honor frente a la estatua del rector supremo de la UABJO, en su natalicio número 213

En una nueva oportunidad para elogiar los logros y el legado de Benito Juárez García, la presidenta de los exalumnos del Instituto Autónomo de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca, Rosa Silvia García Pineda, resaltó su origen indígena, su carácter magnífico, su faceta peronal e íntima, voluntad, pariotismo, enterenza y perseverancia de un hombre que vivió un periodo complicado de la historia.

En su discurso fue justa y rescató la valía del aporte de Margarita Maza a la lucha del Benemérito de las Américas:

"Mientras él emprendía su peregrinar de Gobierno, desde Veracruz hasta el Paso del Norte, Margarita Maza de Juárez, su compañera de vida por veinte años, constituyó un gran apoyo desde su exilio. Eso es digno de reconocerlo y, más aún, en este mes de marzo, denominado mes de la mujer", expresaba con firmeza.

Fue la ceremonia que la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) realizó en el patio central de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, en la calle de Independecia del centro histórico, para conmemorar el 213 natalicio de Benito Juárez García, su rector supremo.

Cuatro mujeres feminizaron el presidium. El rector Eduardo Bautista Martínez y Francisco Márquez Méndez, titular de la Coordinación General de Educación Media Superior y Superior, Ciencia y Tecnología, eran los únicos hombres al frente.

Nancy Ortiz Cabrera, delegada estatal de Programas para el Desarrollo del Estado de Oaxaca; María Eugenia Villanueva, presidenta interina del Tribunal Superior de Justicia del Estado; Leticia Mendoza Toro, Secretaria General de la UABJO, y la presidenta de los ex alumnos del Instituto de Ciencias y Artes, encabezaron la ceremonia.

Llegan tarde

El presidente del municipio de Oaxaca de Juárez, Oswaldo García Criollo fue invitado, pero no llegó.

La impuntualidad restaba formalidad a la ceremonia.

Ocho minutos después de la hora citada, las notas de tres violines y el contrabajo del Cuarteto de cuerdas de la Facultad de Bellas Artes inundaban el ambiente con Sabor a mí, la pieza que compuso el oaxaqueño Álvaro Carrillo.

Edificio histórico

Dos minutos después la voz de la maestra de ceremonia nombraba a los integrantes del Consejo Consultivo, ex rectores, titulares de secretarias y directivos de las 40 unidades educativas reunidos para recordar a quien tras la Guerra de Reforma arrebató al clero el edificio histórico más emblemático de la UABJO, pero también el más dañado por la efervescencia de su vida académica.

De eso eso da cuenta el restaurado paraninfo de la planta alta, incendiado hace 17 años por una actividad porril que en noviembre de 2016 dio pie a otro incendio cuyos efectos siguen sin remediarse, tanto en la parte baja de la biblioteca, una cobacha, paredes y techo aledaño a la puerta lateral del edificio central de Derecho.

En este edificio estudió Juárez pero como seminarista, cuando era el Seminario Conciliar de la Santa Cruz, a mediados del siglo 17.

Aunque al centro del primer patio se mantiene en pie una estatua obsequiada por el presidente de la República Adolfo López Cortines el 18 de julio de 1956 para recordarlo como alumno distinguido (de 1823 a 1834), catedrático esclarecido (de 1832 a 1835 y de 1852 a 1853) y director del Instituto se Ciencias y Artes (1848) nunca fue en este edificio.

La primera casa del Instituto de Ciencias y Artes se localizó en un edificio histórico de una sola planta en la calle de Hidalgo y unos años después, en la década de los treinta, en el ex convento de San Pablo, antes de que con Benito Juárez en la Presidencia el edificio eclesiástico formara parte de lo que hoy es la UABJO.

Itamar Caballero, estudiante de segundo semestre de la licenciatura en Derecho, utilizó la fuerza de su voz para recordar "al plebeyo de la azul montaña" que luchó contra las desigualdades sociales cuando nadie daba la cara por México.

Recordó que fue el forjador del estado mexicano, estadista, hombre autoritario, enamorado del poder, prodigiosamente terco, solemne, auténtico liberal, un demonio según el clero y glorificado en el mundo entero, y ahora "tiene que seguir siendo el estandarte de la juventud", tanto oaxaqueña como mexicana.

El legado de Juárez, para el rector Eduardo Bautista Martínez debe ser honrado con una política de austeridad, transparencia y rendición de cuentas, luchando cada quien desde su trinchera por una universidad más sólida.