¿Por qué festejamos a Juárez?

La estatua de Benito Juárez en su natal Guelatao

El 21 de marzo se celebra el natalicio de Benito Juárez García, Benemérito de las Américas.

Benito Juárez nació en 1806, en San Pablo Guelatao, municipio de Ixtlán, Oaxaca.

Sus padres, los indígenas zapotecas Marcelino Juárez y Brígida García murieron cuando él tenía tres años.

Desde muy pequeño, Benito Juárez expresó su deseo por estudiar, por lo que dejó su pueblo natal y se trasladó a la ciudad de Oaxaca.

Línea del tiempo del Benemérito de las Américas:

En 1821 ingresó al Seminario de Santa Cruz, donde estudió latín, teología, moral y filosofía.

En 1827 ingresó al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, donde fue encargado de la cátedra de física y se convirtió en el primero en graduarse como abogado por esa institución.

En 1831 comenzó a colaborar en un bufete y ese mismo año fue electo como regidor del Ayuntamiento de Oaxaca. Dos años más tarde, en 1833, fue elegido como diputado local.

En 1843 contrajo matrimonio con su amada Margarita Maza.

Un año después fue nombrado secretario de Gobierno en el gabinete del gobernador de Oaxaca, el general Antonio León. Pero renunció a su puesto cuando se intentó consignar a quienes se negaban a pagar el diezmo a la Iglesia.

De 1844 a 1845 ocupó un lugar en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia. Y en 1845 fue electo como diputado en la asamblea departamental de Oaxaca.

En 1846 formó parte del triunvirato que ejerce el Poder Ejecutivo en Oaxaca; fue nombrado presidente del Tribunal de Justicia del estado y resultó electo diputado federal del Constituyente que buscaba reformar la Constitución de 1824.

De noviembre de 1847 a agosto de 1848 fue gobernador interino de Oaxaca.

Durante la última presidencia de Antonio López de Santa Anna, Juárez fue desterrado a La Habana, Cuba. De ahí se trasladó a Estados Unidos, donde se relacionó con un grupo de liberales que lo impulsan a una profunda transformación social y política de México.

De regreso a México, colabora estrechamente con el general Juan Álvarez, caudillo de la Revolución de Ayutla, quien al ser elegido Presidente de la República lo nombra ministro de Justicia.

Juárez elabora la primera ley reformista que lleva su nombre, la Ley Juárez.

En 1858, después del golpe de Estado de Ignacio Comonfort en apoyo del Plan de Tacubaya, Benito Juárez ocupa por ministerio de ley el cargo de Presidente de la República. Como presidente, defiende la Constitución de 1857, proclama las Leyes de Reforma y enfrenta con éxito la Intervención Francesa y el Segundo Imperio, preservando la soberanía e independencia de México.

En 1867, tras el triunfo de la República, Juárez hace su entrada solemne a la Ciudad de México.

En 1871 murió su esposa Margarita Maza de Juárez, lo que mermó el ánimo del Presidente, quien no se recuperó de su pérdida.

El 18 de julio de 1872 Benito Juárez murió en Palacio Nacional.

Benito Juárez en 12 frases:
    1. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.
    2. La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos
    3. Los hombres no son nada, los principios lo son todo.
    4. La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar.
    5. Hay circunstancias en la vida en que es preciso aventurarlo todo si se quiere seguir viviendo física y moralmente.
    6. Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos, no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala".
    7. Los hombres que no pueden soportar el yugo suave de la ley, tampoco pueden conformarse con ese orden de cosas, y de aquí procede ese constante empeño de destruir el sistema federativo, substituyéndolo con el poder absoluto.
    8. El gobierno tiene el sagrado deber de dirigirse a la Nación, y hacer escuchar en ella la voz de sus más caros derechos e intereses
    9. La constancia y el estudio hacen a los hombres grandes, y los hombres grandes son el porvenir de la Patria.
    10. El primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la ley.
    11. Los gobiernos civiles no deben tener religión, porque siendo su deber proteger la libertad que los gobernados tienen de practicar la religión que gusten adoptar, no llenarían fielmente ese deber si fueran sectarios de alguna.
    12. Tengo la persuasión de que la respetabilidad del gobernante le viene de la ley y de un recto proceder y no de trajes ni de aparatos militares propios sólo para los reyes de teatro.