Oaxaca y la música

El folclore oaxaqueño es su mejor carta de recomendación, la manera en la que nos apropiamos de las manifestaciones culturales es algo inusual y nuestro gusto por compartirlas han dado fama y renombre mundial a esta ciudad; la música es un buen ejemplo.

Sonidos, danzas y cantos ancestrales originarios de estas tierras se fusionaron con instrumentos traídos de tierras lejanas y dieron nacimiento a nuevos ritmos y bailes que han ido cambiando en conjunto con la sociedad hasta nuestros días, llevando la música a realizar mezclas tan variadas como The March of the Zapotec, del grupo estadunidense Beirut, o el reconocido metal folcklore del grupo de rock Noesis, originario de la Mixteca oaxaqueña. Y es que, de la música, el rock es mi preferida.

Alejandra Reyes, organizadora de conciertos, además de promotora de la cultura rockera y metalera en el estado, ha colaborado para fomentar la música rock en la escena oaxaqueña, trayendo bandas de renombre nacional e internacional, además de apoyar a músicos locales presentando a bandas del estado que quieren dar a conocer su música.

De entre las bandas que han participado, podemos destacar El Hijo del Herrero, Sultans of Beer, Demential, (originarias de Oaxaca y ya con presencia nacional), Anabantha, Jet Jaguar (bandas con fuerte presencia nacional e internacional); además de bandas internacionales de primer nivel como son Nervosa (Thrash metal femenino brasileño), Therion (Ensamble de metal sinfónico de origen sueco); asimismo, esta semana en conjunto con Oaxaca Hell Productions presenta la banda alemana de metal gótico Lacrimosa, con lo que se inicia la temporada de conciertos en la ciudad. Un primer paso bien dado este año.

La organización de eventos es una labor complicada; tratándose de conciertos de rock, el panorama lo es más. Mis recuerdos sobre conciertos en Oaxaca van desde el de Rata Blanca, en el que parecía que nada podría salir peor, la presentación de Ángeles del Infierno en el extinto Cabo Keneddy, la excelente presentación de Avalanch frente a unas cuantas personas, hace ya más de 10 años.

Si bien esos conciertos se caracterizaron por tener un bajo nivel de organización, muestran que siempre ha existido público para eventos rockeros en la ciudad, a tal grado, que aún cuando en algunas situaciones exista pérdida económica por parte de los organizadores, los eventos continúan realizándose, gracias a personas como Alejandra Reyes, quien como rockera de corazón, comprende que la pasión que siente por la música va más allá de los estereotipos y gusta de mostrar su pasión, a pesar de lo complicado que pueda llegar a ser, en una sociedad como la oaxaqueña.

Existe un prejuicio muy expandido acerca de la personalidad de rockero; muchas personas lo asocian con violencia y rebeldía, es algo con lo que se tiene que lidiar en el día a día, cuando se vive con el metal en la piel.

La comunidad metalera ha estado en Oaxaca, con una fuerte presencia en la zona de la Mixteca e Istmo de Tehuantepec; han venido creciendo y cambiando con los tiempos, como lo muestra el caso de Alejandra Reyes, quien tiene más de diez años en la organización de la vida metalera de Oaxaca, mostrando, una vez más, que las mujeres tienen mucho qué decir y hacer en el desarrollo de la vida cultural del estado.