En Hierve el Agua, salud negada

Jesús SantiagoJesús Santiago

La casa de salud se ubica en el centro de la agencia municipal de Hierve el Agua

Hierve el Agua, San Lorenzo Albarradas, Oaxaca.- En noviembre del año pasado subió a esta comunidad la última unidad médica móvil del Programa de Ampliación de Cobertura (PAC); a las 140 familias que viven en esta pequeña población no las ha revisado personal médico de los Servicios de Salud de Oaxaca.

Buscar a Rebeca Sibaja García para que abra la pequeña casa de salud, revise y recete uno de los 15 medicamentos del cuadro básico es lo máximo a que tienen derecho una persona de la población si afrontan una simple enfermedad.

Desde hace siete años que fue nombrada auxiliar de la casa de salud, Rebeca aprendió a identificar una infección intestinal o de garganta, pero nunca ha atendido un parto.

Riesgo para las embarazadas

Si María de los Ángeles Olivera Martínez enfrentara un sangrado o alguna otra emergencia que ponga en riesgo su vida o la de su hijo, lo único que podría hacer Rebeca es tratar de conseguir transporte. La mujer, de 23 años, cursa un segundo embarazo de alto riesgo

“Me comunicaría con la doctora para que venga la ambulancia de otro municipio o vería que la lleven de la agencia al hospital de Tlacolula” a 35 kilómetros de aquí, dice ruborizada por los nervios que esconden una preocupación.

En María de los Ángeles el temor es mayor. Está bajo estricto control porque quiere llegar al término del embarazo, pero si enfrentara alguna complicación, no contaría con un médico a quien recurrir.

Fue madre por primera vez a los 17 y Alondra nació en el Hospital de Tlacolula hace seis años por cesárea porque “venía sentadita”, pero ahora la joven mujer afronta edemas en los pies y un problema hepático. De las siete mujeres embarazadas es la única con un embarazo de alto riesgo.

La única solución ante una emergencia para una mujer embarazada es ser trasladada a un hospital a Mitla o Tlacolula.

Sin servicio médico para turistas

A pesar de que esta comunidad es visitada por sus cascadas petrificadas, el atraso es notorio y el conflicto con la cabecera municipal por el control de ese atractivo turístico les obliga a salir por un camino de terracería.

No hay personal de protección civil ni paramédicos que auxilien a turistas en caso de ahogamiento o fracturas por caídas, como suelen ocurrir con relativa frecuencia.

La comunidad más cercana es San Pablo Villa de Mitla, a 28 kilómetros, pero la mayoría de las veces de ahí refieren al Hospital que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene en Tlacolula.

Lo poco que Rebeca ha aprendido como auxiliar médico se lo ha enseñado en tres meses y medio a su relevo, Delia García Martínez. a quien no le ha tocado que a la casa de salud llegue la unidad médica móvil.

A diferencia de Rebeca que sólo concluyó la secundaria, Delia llegó hasta el bachillerato, pero aunque quisiera estudiar la licenciatura en enfermería para desarrollar mejor su labor, no hay una institución cercana, ni ella tiene los recursos ni el tiempo para llevarla a cabo.

Recetan sólo del cuadro básico

Por ahora ambas atienden la Casa de Salud generalmente por las tardes, si hay una emergencia las van a buscar a su casa, de una u otra, pero ninguna tiene autorizado recetar medicamentos fuera del cuadro básico.

Eso explica porqué en los austeros anaqueles hay medicamento disponible, pero los que reciben las personas con enfermedades crónico degenerativos están por acabarse o ya se terminaron.

“Si hay medicamento, pero limitado”, dice con una acostumbrada decepción Natalia Sibaja Martínez, de 68 años que necesita una consulta al mes, pero lleva tres meses sin hablar con un médico.

En esas mismas condiciones está Lucía Martínez García, lleva tantos años padeciendo hipertensión que ya olvidó desde cuándo.

En la comunidad no hay farmacias ni médicos, los medicamentos que reciben son del cuadro básico

El único medicamento que le proporcionan es la hidroclorotiazida, el resto como el telmisartán no lo recibe ni cuando llegaba la unidad móvil.

Como aquí no hay farmacia viajar a Tlacolula de Matamoros y pagar 200 pesos por el medicamento en una farmacia es su única opción, pero además del gasto, le implica destinar prácticamente todo el día y “prefiero no salir”.

Recibir a los médicos que llegan una vez al mes o cada 20 días con una de las 107 unidades médicas que recorren las mil 984 casas de salud, era su único acercamiento directo con su derecho a la salud.

Ignorados y sin información

Tanto la población como las autoridades desconocen que el personal médico dejó de venir porque los Servicios de Salud de Oaxaca carece del presupuesto federal para activarlas.

Santos Martínez García, agente municipal, reconoce que simplemente el personal de salud dejó de venir y nadie les ha dado una explicación.

Francisco Molina, secretario de la agencia, advierte la gravedad de la ausencia del personal médico que debería estar de manera permanente en la población.

“Si se nos enferma una persona hay que salir a buscar carro si la camioneta de la agencia está ocupada, no tenemos ambulancia”, dice quien apenas en octubre sufrió en la madrugada las vicisitudes del nacimiento de su nieto porque “ni partera tenemos para que atienda a las mujeres”.