Oaxaca, un campo minado de fallas geológicas

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Tras los sismos del 2017, aparecieron nuevas fallas geológicas

En el 2018 detectaron 30 fallas geológicas en Oaxaca, resultados de estudios derivados por los sismos que se registraron en la entidad, informó el coordinador estatal de protección civil, Heliodoro Díaz Escárraga.

Dijo que en coordinación con el Servicio Geológico Mexicano y los técnicos de geología de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPCO), entregaron 30 dictámenes a igual número de municipios, sobre las condiciones de riesgo y situación que prevalece en esas fallas geológicas.

Subrayó que corresponde a la autoridad municipal, con estos dictámenes, elaborar las acciones que técnicamente se deban de implementar para evitar riesgos mayores o menores, de mediano o largo plazo, a fin de que prevenir algún riesgo a la población.

Campo minado

De acuerdo al estudio Peligros de origen geológico y localización de zonas vulnerables, elaborado por la Coordinación Estatal de Protección Civil, en el estado de Oaxaca existen un sinnúmero de fallas geológicas de la cuales 52 de ellas se encuentran plenamente identificadas y clasificadas como: 4 normales, 10 inversas, 10 de desplazamiento lateral izquierdo y 25 desplazamientos lateral derecho, un pliegues-falla y un graben.

Los cuatro normales son Buenos Aires, que se encuentra en la Sierra Juárez; Tecomavaca, Paraíso y Huautla.

El sistema de fallas inversas se denominan Oaxaca, Etlatongo, Calapa, Texcatitlán, Calpulalpan, Aloapan, La Aguja, Monteros, El Palmar y Luvina.

Las fallas de desplazamiento lateral izquierda son Mixteca, Petlancingo-Huajuapan, Huitzo, Piedra Azul, Zaragoza, Mixtepec, Tezoatlán, San Marcos, Apasco, Nodón; en tanto que las desplazamientos lateral derechos son Tamazulapan, Tomellín, Valle Nacional, Palomares-Cuauhtémoc, Chacalapa, Colotepec, Yucuxaco, Tayata, San Juan, Dinicuiti, Huajolotitlán, Tepelmeme-Teotongo, La Herradura, Nochixtlán, Etlatongo, Apoala, Santiago, Cuicatlán, Alcalá, Atepec, El Carrizal, Albarradas, Usila, Monte Negro y Tehuantepec.

Subraya que Oaxaca es uno de los estados más sísmicos del país. Su geología refleja que gran parte de sus territorio está sometido a enormes esfuerzos que causan, entre otros efectos, grandes terremotos.

Es raro el habitante de la Costa, el Istmo y, en general, de todo el estado que no haya sentido por lo menos un temblor.

Asegura que la baja densidad poblacional en las zonas del estado de Oaxaca donde se generan los temblores ha determinado que, afortunadamente, el número de víctimas causado por los temblores más destructivos de nuestra historia no sean tan enorme como algunos sismos que se han suscitado en otras regiones del mundo.