Viven con terror en La Cañadita

El basurero ha sido usado para extraer recursos económicos

Vecinos de La Cañadita, en Santa María Atzompa, viven en incertidumbre; hace cinco días, en el basurero se inició un incendio que amenazaba la salud de sus habitantes.

Anselmo Cruz, quien habita una vivienda en la zona, teme que se avive el fuego y represente un riesgo para su esposa e hijos, debido a que a 30 metros del tiradero se encuentran varios domicilios.

Noches en vela

Anselmo adquirió hace 3 años un terreno en el paraje La Cañadita; ahí edificó su vivienda donde habitan su esposa y sus hijos. Durante este periodo, han tenido que convivir con el tiradero municipal.

De manera recurrente, el depósito de basura se ha incendiado, debido a la cantidad de desperdicios que se tiran en la zona.

Pero el primer día de marzo, el siniestro tuvo tal magnitud que los vecinos se vieron obligados a solicitar ayuda a los números de emergencia, aunque su respuesta fue escuchada horas después.

“El incendio se convirtió en un gran peligro eminente para los habitantes, ya que amenazaba con expandirse; algunos vecinos que viven a las orillas del basurero, se organizaron para tratar de sofocarlo”.

Los esfuerzos de los habitantes para apagarloo fueron insuficientes; las llamas alcanzaron más de un metro de altura, y el fuego avanzaba hacia las viviendas. Ante esto, se vieron en la necesidad de solicitar el apoyo del Ayuntamiento de Atzompa, pero no hubo respuesta. También solicitaron apoyo al 911 y Protección Civil, pero nunca les tomaron la llamada.

Humo en los ojos

El incendio de este tiradero provocó durante varias horas una cortina de humo en la zona que provocaba ardor en los ojos. Incluso, algunos habitantes presentaron tos recurrente.

Se necesitaron dos pipas de agua y tierra para poder reducir el fuego; en la actualidad, Anselmo asegura que continúa quemándose la basura; “por la noche podemos ver que el fuego sigue, nos queda esperar que no se vuelva a avivar”.

Esto ha provocado que el padre de familia se mantenga en alerta para que no los sorprenda un incendio que pueda cobrar la vida de algún integrante de su familia.

Ganancia monetaria

Desde hace más de diez años, el tiradero ejidal se instaló en inmediaciones de esta colonia, primeramente para recibir los desperdicios de la misma población. Pero con el tiempo, el comisariado ejidal, en representación de Zenón Faustino Salinas Quevedo, vio en el depósito un medio para hacerse de recursos económicos.

En la actualidad, son los camiones recolectores de paga quienes depositan la basura en la zona para no tener que viajar hasta el basurero en la agencia municipal Vicente Guerrero, en Zaachila.

Esto ha provocado una gran acumulación de desechos que han originado la propagación de gusanos, cucarachas, ratas y moscas que se están trasladando a las viviendas y han dejado enfermedades estomacales, vómitos, diarrea, ojos rojos, así como problemas respiratorios y de la piel.

Incluso los gases que desprende la basura han afectado a los pobladores; el arroyo lleva aguas sucias y con mal olor.

Ejercen presión

A finales del 2017, los colonos realizaron un bloqueo sobre el camino que conduce a la colonia. En su protesta exigieron la reubicación del tiradero o programas de saneamiento para que no se continúe afectando a los ciudadanos.

Son al menos 50 familias de la colonia La Cañadita las que resultan afectadas por esta problemática.

Solicitan a las autoridades estatales y federales en materia del medio ambiente actuar en consecuencia y aplicar multas a los responsables por la severa contaminación, así como la cancelación del basurero.

“Cuando nos hemos acercado al señor Zenón, él nos recrimina por haber comprado terrenos en esa parte, pero la necesidad nos ha llevado a buscar un pedazo de tierra para poder vivir; yo pagué por este terreno, en ese caso no nos hubieran vendido”.

Además, los vecinos solicitan el reconocimiento de la colonia, pues el ayuntamiento de Atzompa se niega a brindarles los servicios de luz, drenaje, agua potable, entre otros.

“No llegamos de paracaidistas, al contrario, pagamos por nuestros lotes; y el ayuntamiento de arrimados no nos baja, pero pertenecemos a ese lugar”, finalizó.