Imponente paisaje ferroviario

Imágenes de antiguas vías del tren, dañadas por la corrosión, abandonadas, que se mezclan con una cierta nostalgia al paisaje.

Una serie de 34 fotografías que retratan el tramo que pasa por Boca del Monte en Puebla y culmina en la subestación eléctrica de Maltrata, en Veracruz, conformarán la exhibición fotográfica Las cumbres de Maltrata, paisaje ferroviario, que acogerá a partir del próximo 2 de marzo el Museo Infantil de Oaxaca (MIO), en colaboración con el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos.

El comunicado de invitación a esta muestra, recuerda que la línea del Ferrocarril Mexicano simbolizó el concepto de progreso de la era porfiriana. El tramo de Maltrata, que pasa por Boca del Monte, en Puebla, y termina en la subestación eléctrica de Maltrata, en Veracruz, representó en particular grandes retos de construcción, dada la complicada y caprichosa orografía de la zona, amén de la pendiente de más de mil metros que el ferrocarril tenía que franquear en escasos 30 kilómetros, en su ascenso hacia Las Cumbres.

En mayo del 2008, el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos organizó, como otras veces antes, una caminata a lo largo del tramo de Cumbres de Maltrata, en lo que fuera parte de la antigua ruta del Ferrocarril Mexicano, en desuso desde 1994.

En esta ocasión, la caminata se organizó para un grupo de siete fotógrafos, sus familias y amigos, y tuvo como fin revivir un poco la experiencia de aquellos fotógrafos viajeros, tales como C.B. Waite, A. Briquet y Michaud, entre otros, que, al igual que pintores de la talla de José María Velasco, Carlos Rivera, Casimiro Castro o Paul Frenczeny, se dejaron seducir por las magnas obras de ingeniería que implicó la construcción de la primera línea férrea del país, misma que corría de la Ciudad de México al puerto de Veracruz, y que fue inaugurada en 1873. Gracias a estos y a otros muchos pioneros de la imagen, podemos admirar lugares maravillosos que hoy ya no existen o se encuentran modificados.

Inspirados por ese mismo espíritu y conscientes de la larga tradición fotográfica, unida a la historia de las vías del tren, Alejandro Arenas, José Cano, Gabriel Figueroa Flores, Juan Carlos Garita, Flor de María Rico, Adriana Vázquez y Jorge Vértiz se dieron a la tarea de levantar un registro de esta ruta ferroviaria en desuso, en la que se incluye el viaducto Wimer, mismo que se muestra en esta exposición.

Cada vía de ferrocarril en desuso representa, sin duda alguna, la posibilidad de recorrer un camino privilegiado para disfrutar no solo la riqueza paisajística del lugar, sino reflexionar sobre la historia de nuestro país y admirarnos con los logros de la tecnología aplicada a la construcción de los ferrocarriles.

Además, recorrer una vía en estas condiciones constituye una aventura agradable y animada que se vive paso a paso, mientras se descubren estas tierras y la naturaleza ahora solitarias. Se trata, pues, de un modo ameno, comprometido y didáctico no solo de conocer un poco del legado histórico de nuestro país, sino de hacer nuevos registros de estas antiguas rutas e invitar al público a recorrerlas para de este modo devolverles vida y ayudar a revalorar y a preservar este importante patrimonio de los mexicanos.